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Con la misma irresponsabilidad de un sastre que se comprometi a entregar el traje en fecha pactada y pagada, y slo entrega el saco y el chaleco, y no el pantaln, porque no lo confeccion an; porque vendi la tela; o simplemente la empe a otro cliente que se aficion del corte, los rusos nos han dejado con una vacuna a medias, que la han bautizado con el nombre de Sputnik V.
Lo peor del caso es que nadie conoce los trminos en que la transaccin fue pactada, por las clusulas de confidencialidad que sta encierra que, en el caso del remendn, podra atribuirse al pago a medias, en gnero y/o especies, lo que implica que el infortunado cliente deba exhibir el terno con la cristalera al aire.
De hecho, una fuente periodstica de probada seriedad, como es Siglo XXI, revel en mayo pasado, basndose en una noticia de la revista The Economist,que el gobierno ruso haba solicitado,a su par boliviano, como parte del pago por las vacunas, el acceso a tierras raras en Bolivia que cuentan con materiales o elementos tiles para el desarrollo de energa nuclear, y que el acuerdo de confidencialidad sirve para no revelar los detalles del acuerdo"
Lo curioso de esta trama comercial vacunadora, es que documentos contractuales parecidos se firmaron, en varios pases de la regin, tales como Mxico, Guatemala, Argentina, por citar unos cuantos, con la infaltable clusula de secretividad, como califican ellos a la tapadera. Es el caso de Honduras, donde hubo un acuerdo entre el gobierno y una empresa de reciente creacin, cuyo director ejecutivo es un empresario del petrleo. Un aparente error de escritura fue suficiente para destapar el escndalo, en torno a la compra de 4.2 millones de dosis de la vacuna rusa que concret el gobierno de Orlando Hernndez, plagado de denuncias de corrupcin, como la compra de siete hospitales mviles, sobrevalorados e inservibles y que han terminado costando a los contribuyentes $53 millones de dlares, segn el Consejo Nacional Anticorrupcin.
Lo cierto es que, mientras la China comunista lanz su apocalptico caballo cargado de virus, como una muestra de su letal poder blico, yla de su poder de contenerlo construyendo hospitales de mil camas en slo diez das, los norteamericanos, antes de emplazar sus defensas nucleares, decidieron seguir por el camino que mejor conocen, que fue el de la creacin y comercializacin de una vacuna que neutralice semejante veneno.
Muy tarde los pases excomunistas, ahora aprendices de capitalistas, como la propia China, Rusia y Cuba, quisieron adoptar dicha poltica, sin tener la experiencia comercial y ni la habilidad de los imperialistas gringos, a los que tanto criticaron y combatieron, pero con el nico mercado de sus pases satlites que, desde Mxico hasta la Argentina sufren la misma tragedia del cliente del sastre que slo les asegur el palet y el chaleco, y no as el pantaln.
A tiempo de escribir el presente artculo, eran enormes las filas de ciudadanos que deseaban recibir la segunda dosis de la vacuna que Putin o los cubanos les aseguraron enviar algn da, aunque sea con la modalidad de vacuna a plazos.