Sábado 28 de febrero 2026

Marchas forzadas



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El gobierno acaba de mostrar que entre los empleados pblicos tiene una mayora aplastante, lo que le puede dar una idea equivocada de la realidad, semejante a la que tiene sobre la situacin econmica.

Puedes hacer marchar a los empleados que quieras, como los seores feudales que hacan formar a sus sirvientes para saludar a sus visitas en la puerta de sus castillos, pero nunca podrs decir que todos ellos votaran por ti en una eleccin democrtica.

Del mismo modo, el gobierno menciona algunas cifras de la economa, pero no quiere admitir que las cosas estn mal, que est en riesgo el Bono Dignidad, que podra ser devaluada la moneda, que ya no hay dlares para seguir importando gasolina y menos para seguir subvencionando su precio.

Festejar la marcha de los empleados pblicos como si fuera una victoria, es lo mismo que celebrar como un xito la enumeracin de las cifras incompletas de la economa. Es un autoengao que ni siquiera sirve para engatusar a los empleados pblicos, porque ellos saben cmo estn las cosas.

Pero ya se sabe que la poltica consiste en engaos, muchos de ellos consentidos, sobre todo si se dan entre quienes manejan el poder. Los empleados que marcharon en apoyo del gobierno saben que se trata de un castillo de naipes, que podra derrumbarse incluso ante un suspiro.

Lo que impresiona es que los dirigentes del MAS estn decididos a creer sus propios engaos, sus propias mentiras, conscientes de que todas sus posibilidades, todas, podran derrumbarse si fueran eliminados los elementos del fraude que fue descubierto en 2019 y se aplic de todos modos en 2020.

Las marchas que han propiciado y financiado con dineros del Estado son efectos de luces y sombras, como el famoso caso de la caverna de Platn, en que slo se divisan las sombras de quienes pasan por la superficie. Es la realidad que los empleados pblicos pueden ver, aunque sepan que otra cosa es lo que sucede en la superficie, a cielo abierto.

Deberan saber que tampoco es parte de la realidad el narcotrfico apoyado por algunos funcionarios del gobierno. Ni la determinacin del cocalero de convertir a Bolivia en el Afganistn de Sudamrica.
Quienes quieren vivir engaados por este juego de espejos y de luces deben llevar la noticia de que la gente sabe lo que es verdad. Los engaos son demasiado superficiales.
Siglo21bolivia.com