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Los crteles de la droga han invadido Bolivia, el pas que las provee de materia prima y la cocana semielaborada para que sea transformada en la diosa blanca y parta hacia el mundo, urbit et orbit.
Un informe del gobierno admite que los crteles brasileos se empean en ingresar al pas, pero no los menciona con detalles. El periodismo brasileo sabe que se trata del Primer Comando da Capital, del Terceiro Comando da Capital, del Comando Vermelho y de La Familia.
Y otros crteles que han surgido en las 560 favelas de Ro de Janeiro y las 500 de Sao Paulo.
Algunos de ellos han invadido territorio boliviano para no depender de los imponderables a los que estn sometidos los sindicatos de cocaleros bolivianos, que han cometido el peor de los pecados: tienen compromisos polticos.
Para una mafia, el compromiso poltico es un gasto intil. Los mafiosos prefieren no financiar partidos polticos porque terminan siendo muy onerosos. Los partidos que dependen de las mafias son como hijos opas, con costos crecientes. En la contabilidad de las mafias el ejemplo boliviano es aleccionador. El partido que se ha acostumbrado a mamar de la teta de las mafias es incorregible. No larga la teta.
Lo que acaba de conocerse es que los disidentes de las FARC de Colombia operan en ms de un parque nacional de Bolivia, como el Ambor o el Noel Kempff, donde mataron a un polica la semana pasada.
En el Ambor han hecho tantos progresos que convirtieron una pista clandestina en un virtual aeropuerto internacional, que incluso tiene duty free y ms de un restaurante.
Estos crteles, brasileos y colombianos, operan en la conexin de la droga hacia Europa, mediante contactos con mafia italianas.
Y estn los crteles mexicanos, que operan en la conexin que lleva la droga hacia Estados Unidos, para lo que utiliza la ruta Chapare-Venezuela-Cuba, inaugurada por la dupla Morales-Chvez, que lleg a montar un puente areo para llevar la droga incluso en aviones militares de ambos pases.
El problema de esta conexin es que debe llevar tambin la droga del norte de Per, de Colombia y Venezuela a un mercado de consumo en franca depresin.
Los norteamericanos se han acostumbrado a consumir drogas ms modernas, como las anfetaminas, que pueden fabricar en sus casas con elementos comprados en las farmacias.
La cocana es una droga anticuada, obsoleta, y ha sido reemplazada por otras ms modernas, que van mejor con la msica de ahora.
Son tendencias, son modas. Y, en este caso tambin, el cliente siempre tiene la razn.
Siglo21bolivia.com