Martes 24 de febrero 2026

El colapso de la seguridad fronteriza

Bolivia, el santuario del tránsito ilícito: El Gobierno se sorprende por lo que ya es un negocio millonario



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La confesión del ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo, sobre el ingreso de la denominada "marihuana ICE" es la prueba de que el control estatal en Bolivia es una ficción. Decir que están "sorprendidos" por una sustancia que cuesta 14 mil dólares el kilo es admitir que las mafias internacionales operan con años de ventaja frente a una inteligencia estatal que solo reacciona cuando el cargamento ya cruzó medio país.

Bajo la mesa de análisis, esta "sorpresa" oficial es en realidad una confesión de incapacidad. Bolivia ha dejado de ser un simple productor para convertirse en el gran nodo logístico del Cono Sur. Mientras el Gobierno se concentra en discursos políticos, las sustancias controladas de alta pureza utilizan nuestro territorio como un corredor seguro hacia los mercados de Brasil y Paraguay.

El hecho de que esta variante pastosa y concentrada transite por el país sin ser detectada en origen, expone que los puntos de control son puertas abiertas. No es un tema de "tránsito", es un tema de soberanía perdida. El valor de estos cargamentos ilícitos demuestra que Bolivia es el eslabón clave en una cadena criminal que mueve millones de dólares mientras el ministro mira la Gaceta buscando explicaciones.

Estamos ante un Estado que llega tarde a todas las batallas contra el crimen organizado. La "marihuana ICE" no es el problema de fondo, sino el síntoma de una frontera que ya no le pertenece al Gobierno, sino a quienes tienen la billetera para pagar el peaje del silencio.

El Dato de Cierre: Que un ministro se declare "sorprendido" por el tráfico en sus propias fronteras es el certificado de que en Bolivia mandan los logística criminal y no el orden público.


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