Miércoles 08 de julio 2026

El juego de la provocación



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Qu podramos decirles este fin de ao que ustedes no supieran viviendo a diario un proceso social insumido en medio del desorden y de una anarqua predestinada para confundirnos y desorientarnos al punto de no saber dnde estuvo el principio y donde estar el final.

Nos hemos acostumbrado a la provocacin. Ellos fueron provocadores antes de ser gobierno. Provocaban en todas las formas en que les dejaron que lo hicieran. En las calles, en los caminos, en las escuelas; luego fue en los sindicatos y al final en el propio Congreso. La provocacin es su profesin, son maestros en el arte de provocar. Y saben hacerlo tan bien, que les dio siempre la ventaja hasta alcanzar el mismo Poder, al que no aspiraban, y ms bien repudiaban, convirtindolos en unos seres poderosos, para provocar ahora desde el mismo centro del Poder que ocupan.

La provocacin es su arma preferida. Crea desorden, desconcierta y te induce a responder y  te convertirte en otro provocador. Sacar los chicotes, tomar la testera del Congreso y no dejar que una sesin contine;  gritando, insultando y ordenando sus caprichos por absurdos que fueran. Llevar a sus hordas a las plazas a quemar una Prefectura, atacar un pueblo, quemarlo todo, generar la permanente confrontacin y llegar al extremo de disparar, de asesinar y luego convertirse en vctimas, es su manera de hacer las cosas.

Sin la provocacin no son nada, porque no tienen sentido del orden, del cambio, de la estrategia que te lleva a alcanzar objetivos planificados. Provocadores como son incitan al absurdo para llamar la atencin y luego apoderarse del escenario, desde el cual, soliviantan a que les sigan en sus estupideces a las que llaman: cambio profundo.

Que fue la convocatoria a una Constituyente sino una provocacin? Y que fue la guerra absurda desatada en todo el territorio nacional en nombre de la inclusin social, sino otra provocacin? Y que se puede llamar a la nacionalizacin del gas, la creacin de empresas estatales innecesarias, la prohibicin de exportar, la importacin de carros robados, el contrabando que entra y sale del pas, la expansin del narcotrfico sino una constante provocacin destinada a advertirnos que si no entramos en el sistema seremos perseguidos y enjuiciados?

Durante todo este tiempo nos hemos convertido en contestatarios de la provocacin. Pero el ser contestatario es un error, al final la provocacin necesita que el provocado siga el juego. Y en eso consiste el secreto de su supervivencia poltica.

No dan tiempo para detenerse a pensar y evaluar los hechos, nos arrojan de nuevo al campo de la provocacin sin fin y nos tienen aturdidos respondiendo, balbuceando, gritando, queriendo ser racionales y reflexivos en medio del caos en el que saben moverse con inteligencia, en medio del ruido que no cesa y nos convierte en instrumento de su maquinaria infernal.

Cambian el nombre a la Patria, otorgan derechos a los originarios y luego los apalean por reclamarlos, nacionalizan y luego mendigan por inversiones ofreciendo devolver lo que quitaron, reclaman por el respeto a la madre tierra y erosionan la tierra sin piedad con la siembra de la coca y la produccin de la cocana, en fin nada de lo que dicen hacen ni nada de lo que hacen sirve.

Por eso este nuevo ao, tendramos que dejar de ser el instrumento de la provocacin, tendramos que dejar de contestar sus provocaciones y llevarlos al terreno del debate, de la explicacin, de los resultados, en fin, del sentido de las cosas. Es ah donde el gobierno deja de ser gobierno, donde Evo se convierte en un espantapjaros, en un activista sin ideas ni principios.

Es que no tuvieron proyecto ni lo tienen y por ello acuden al permanente llamado para confrontar, como lo hizo hace poco el seor Garca Linera, pidiendo que los indios que sean enemigos de los mestizos,  negando esta categora social en un censo para continuar con la provocacin racial en el pas. Esto es lo que debemos evitar que siga.