Miércoles 08 de julio 2026

Relajar la norma



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Cuenta la historia que el hombre tuvo que escoger entre la vida en el paraso o conocer la verdad y decidi probar del fruto del rbol que enseaba el bien y el mal. Tuvo que decidir.

Desde entonces nadie puede tener todo lo que desea. Si quieres algo tienes que sacrificar otra cosa, a eso te obliga la eficiencia. La administracin que no acta con eficiencia es una mala administracin y sus resultados sern igual.

Se debe elegir en qu se gastarn los ingresos que se tienen. Cuanto ms gastes en una cosa menos posibilidades tendrs de hacerlo con otra. Y si decides gastar en subvenciones, bonos, viajes, aviones, satlites y cuanta idea se te cruce por la cabeza, te vers obligado a gastar en menos hospitales, escuelas, caminos y energa.

Para que administrar no sea una improvisacin diaria, se elaboran los presupuestos. Y estos son simples proyecciones de los ingresos que esperas tener y de los gastos que puedes hacer. Lo racional es no gastar ms de lo que se tiene como ingreso. Estirar los pies hasta donde alcanza la sbana, aconsejaba la sabia abuela.

Un presupuesto en s mismo solo es un instrumento que hace el papel de gua, de orientacin, se presupuestan ingresos estableciendo ciertos presupuestos, por ejemplo que el precio del gas suba en el mercado, y el de los minerales lo haga igual, fundado en esas premisas que puedes controlar o no, se proyectan los ingresos, que son los impuestos que se recibirn por esas ventas (exportaciones). El gasto tiene otra forma de concepcin, se define en funcin a las necesidades que tiene la sociedad. Educacin, Salud, infraestructura productiva, defensa, seguridad ciudadana etc.

Todo esto tiene que ver con preceptos bsicos que definen el orden de una administracin. En el caso de un gobierno, adems de tener un presupuesto, este se encuentra refrendado por normas legales que dicen cmo se aplica y que sanciones se establecen en caso de transgredirlas.
Es la ley, que trata de evitar el uso indiscriminado de los recursos y de poner lmites a la tentacin de gastar como se le ocurra al administrador temporal que se elige para tal menester.

Los gobiernos denominados ahora, neoliberales, fueron en este sentido cuidadosos y celosos de poner candados que eviten los gastos dispendiosos, los gastos superfluos o los gastos que no estn programados. Poner orden en el gasto fiscal, ha demandado mucho esfuerzo y la administracin ha sufrido sacudones muy fuertes, fruto de la prepotencia con la que actuaron muchos administradores. Si hubo alguna vez razn para crear la ley SAFCO fue por el abuso tremendo que se haca de los recursos escasos que tiene el Fisco.

Los ejemplos fueron patticos, se dieron conocer gastos increbles sin correspondencia con el objeto que se tena. Y se busc ordenar el sector pblico, por eso se dieron las pautas que se deben seguir en las licitaciones. Antes de ello, se asignaban proyectos a amigos, compadres y familiares sin tener que cuidarse mucho.

La norma se hace para ordenar no para evitar. Y esto, tienen que entender quienes asumen la enorme responsabilidad de administrar la cosa pblica. No se puede evitar tener que elegir entre el gasto con orden o el gasto en desorden. Es un asunto que est ms all del voluntarismo.

Ahora bien, el gasto desordenado que se aplica por el capricho, lleva inevitablemente al camino de la corrupcin y por tanto del delito.

Un administrador consciente de los riesgos que conlleva el flexibilizar la norma o el relativizar los controles, nunca ira en la direccin que no sea aquella de evitar por todos los medios que los ingresos de todos los bolivianos se malgasten.