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Claro siempre es distinto sentir en carne propia, porque el dolor se hace verdad, se vuelve existencia y lacera dejando heridas que no es cierto que cicatrizan, no lo hacen, simplemente sangran cada vez que las tocas.
Una de esas heridas es tener que dejar la Patria por la ausencia de justicia. El nico refugio que tiene un ser humano cuando es perseguido injustamente es la administracin de justicia. Pedir justicia, es pedir que apliquen la ley sin parcialidades de ningn tipo.
Aplicar la ley es tarea de la justicia, no hay otra institucin, no hay otra manera y por tanto la justicia tiene que ser administrada por hombres probos, apegados y respetuosos de la ley. Si esto no es as, entonces todos los derechos dejan de tener respaldo. Cuando la justicia pasa a ser un instrumento al servicio de intereses de grupo encaramados transitoriamente en el Poder, todo el sentido de la ley se pierde en los vericuetos de la insana satisfaccin de poner entre rejas a quien no sea de tu agrado.
Los primeros en darnos cuenta de lo que se avecinaba en Bolivia fuimos los ex ministros del gobierno de Gonzalo Snchez de Lozada, derrocado por el seor Evo Morales. Todo el proceso del juicio de responsabilidades estuvo viciado desde un inicio. Sin una prueba que demuestre que hubo genocidio, y que pueda por tanto aplicarse esa figura jurdica para justificar el juicio, se mont un circo que ha tenido como resultado la crcel para aquellos generales que cumplieron su deber constitucional y una sentencia para dos Ministros que fue simplemente una burla ante semejante acusacin, porque sencillamente no haba pruebas y no haba razn para ser parte del juicio. Fue por ello que yo no me prest ni me prestar al manoseo jurdico urdido, para darle visos de legalidad a lo que nunca tuvo base jurdica para tal efecto.
Muchos se alegraron y entre ellos el seor Carlos Mesa Gisbert, para que ese juicio aberrante se llevara a cabo. Hoy da podemos darnos cuenta de que nosotros no fuimos el todo, sino la parte de lo que se vena. Con nosotros comenzaron a burlarse del debido proceso y como muchos aplaudieron, el gobierno comprendi que poda hacer uso de esa burla cuando quiera, con quien quiera y como quiera.
Comenz con unos pocos y luego la persecucin sauda se hizo grupo y despus se extendi a toda la sociedad. Somos ms de 600 los bolivianos con refugio poltico otorgado luego de un exhaustivo anlisis jurdico que se hace en cada caso. Es importante que la ciudadana sepa que el refugio Poltico, est amparado por leyes y Tratados. El refugio Poltico y el Asilo, slo se concede a quien puede demostrar que no est acusado por la comisin de delitos comunes penales sino por acusaciones polticas o que no tiene garantas para defenderse de ellas. No es una concesin graciosa, sino fruto de anlisis jurdico que se hace por una Comisin de expertos en estos temas.
Y por ello resulta incomprensible declaraciones que hace el seor Garca Linera al calificar de desatino el asilo poltico otorgado al Senador Pinto o las aseveraciones simplonas del seor Morales que niega la persecucin poltica y que convirtindose en juez supremo califica de delincuentes polticos a los perseguidos. La propia calificacin de delincuente poltico, ya es suficiente para que el refugio se otorgue, porque esa figura penal no existe.
Esa misma calificacin hizo posible el refugio poltico al gobernador Mario Cosso a pesar de todo el escndalo que levant el gobierno incluso enviando a personitas con cargo pblico que no dudaron en injuriar al Estado paraguayo que tuvo que reaccionar ante el atrevimiento.
Y como anillo al dedo viene la Cancillera mexicana a tratar de inconsistentes y arbitrarios los argumentos del Fiscal Suaznabar, para convencer a esa Cancillera que el seor Antonio Aranibar cometi delito en funcin pblica, entregando unos recibos que no contienen la firma del ex Canciller Aranibar, demostrando una vez ms que desde el Poder se urden pruebas, se falsifican documentos y se planifican asesinatos.
No hay garantas para nadie, cualquiera puede ser imputado y luego acusado, para eso cuenta el gobierno con jueces que determinan sus sentencias mirando la coca, o que urden pruebas para sustentar sus procesos o que asumen procesos sin que el hecho sea de su jurisdiccin. Esta es la realidad.
Y sobre esta realidad hay que actuar, con la verdad en la mano. Hay que denunciar en todo foro, reunin, asamblea y en toda organizacin que se pueda la situacin de la Justicia en Bolivia y de los Derechos Humanos pisoteados y escarnecidos por un gobierno que busca prolongarse indefinidamente en el uso de Poder.
Donde no hay garantas a los derechos humanos, donde no hay garantas a la propiedad privada, donde ni hay garantas a la libertad de opinin, no hay democracia.