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En El Alto, abigarrada y compleja ciudad entre lo urbano y lo rural, gobierna Soledad Chapetn, de origen aymara de segunda generacin. Lo hace a pesar de las desiguales relaciones de gnero en la construccin social e ideolgica de cosificacin, menoscabo y prejuicios hacia las mujeres. Hay que evaluar su triunfo no solo como una igualdad de oportunidades polticas y de gnero sino tambin por sus resultados.
Son signos de nuevos tiempos porque La Sole, como le dicen, gan con el 55% de votos a la hegemona oficialista en El Alto, uno de los ms firmes bastiones del rgimen que preside Evo Morales. Son buenos signos, adems, porque es una mujer joven, pedagoga y con militancia poltica, en el partido de oposicin Unidad Nacional (UN).
Ese dato, en un pas machista, patriarcal, de violencia letal y simblica contra las mujeres en las relaciones sociales, las prctica y los discursos, merece ser subrayado desde una mltiple dimensin.
La ciudad opt por Soledad atrada por su cercana amable y sencilla, sin poses populistas ni demaggicas, por su slido discurso a favor de polticas pblicas para mejorar la calidad de vida de las/los ciudadanos, y por su compromiso anticorrupcin, en momentos en que los desfalcos al Fondo Indgena golpeaban y golpean la conciencia de Bolivia.
Ese compromiso lo cumpli cuando design a los subalcaldes de la ciudad, tal como le faculta la Constitucin Poltica del Estado. Al hacerlo, se enfrent a la rosca corporativa de la Federacin de Juntas Vecinales (FEJUVE) espacio de donde provienen las ms evidentes constataciones de su perversin cuando el usufructo del poder que detentan se desborda, ya no en consideracin de sus bases sino ms bien a costa de ellas(Pgina 7. La Paz, 9.06.15).
La nueva Alcaldesa ha roto esa prctica que consista en aplicar al mbito urbano los usos y costumbres de las comunidades indgenas originarias rurales. El resultado fue la parcelacin del poder, la fractura de la institucionalidad municipal, la inviabilidadpara una gestin eficiente, eficaz y transparente, pues se impona la prebenda corporativa-sindical de los llamados movimientos sociales.
Es una prueba fehaciente de que la antipoltica del partido nico y la discrecionalidad sin transparencia ni gobernanza fue suplantada por la poltica como espacio de dilogo, acuerdos y respeto a la diversidad.
Cuando la FEJUVE decret un paro insistiendo en la aplicacin usos y costumbres, Chapetn insisti en su firme compromiso para traer modernidad a la ciudad, erradicando la corrupcin, por eso pido se unan a esta lucha que sin lugar a dudas afecta intereses personales que hoy quieren boicotear la gestin unamos fuerzas para vencer y traer mejores das para todas y todos los alteos y no para una cpula de intereses personales, porque El Alto es de todos y no de unos cuantos. Y Soledad gan una segunda vez frente al paro respaldado por el oficialismo, entre ellos el del Vice. La apoyaron sus votantes, que ven en ella a una de los suyos y porque estn hartos de abusos y corrupcin a granel.
La Sole, El Alto y el futuro democrtico.
La nueva alcaldesa tendr un futuro no exento de las luchas por el poder de las aejas estructuras clientelares de El Alto y del poder centralista. Esta joven ciudad, producto de la migracin del campo, es la segunda ms populosa de Bolivia, con una identidad urbana en formacin, sin renunciar a sus orgenes indgenas, con los mismos problemas y complejidades que otras urbes de explosivo crecimientos. Es una de las ms combativas, no exenta de violencia, pues tumba presidentes en 2003, a Gonzalo Snchez de Lozada en la conocida Guerra del gas; en 2005 a Carlos Mesa- o revierte decretos que afectan la economa popular, como aquel que incrementaba el precio de los carburantes, en 2010.
El origen migrante de la gran mayora de los habitantes de El Alto rescata rasgos como el lenguaje, pero hay manifestaciones como los nombres que adoptan para sus hijos o las denominaciones de barrios y calles que dejan de lado esa identidad aymara para apelar a vocablos en espaol y hasta en otros idiomas (La Razn, marzo 2015). La arquitectura altea ha sido motivo de estudios por su llamativo estilo barroco, de impactantes y coloridos smbolos andinos. Son los cholets -fusin de chalet y cholo- edificios icnicos de la nueva y pujante burguesa aymara, que para el economista y analista paceo Carlos Toranzos, son los fenicios del Altiplano. El arquitecto delmillonario boom de cholets es Freddy Mamani Silvestre, inmigrante aymara de 42 aos.
En esa ciudad abigarrada y compleja, gobierna Soledad Chapetn para sorpresa del centralismo autoritario y con el beneplcito de demcratas. No se trata solo de que las mujeres ganen elecciones u ocupen ministerios y otros cargos, sino que su presencia incida en el campo poltico, como ha hecho ella con excelente resultado, haciendo prevalecer su autoridad frente al clientelismo y la corrupta prebenda populista. Su victoria es un buen signo de la igualdad de oportunidades de gnero y poltica, siempre mezquinadas a partir de los conocidos estereotipos patriarcales. Antes gan tambin en su partido con el buen criterio del jefe, Samuel Doria Medina, aunque Ahora respondo a la ciudad de El Alto, ya no al partido, dice Soledad, que le asest al oficialismo la tercera derrota en el departamento de La Paz, donde perdi la gobernacin, la alcalda de la sede de gobierno y la de El Alto.
Ese buen signo porque la Sole es una mujer que habla de un futuro deseado y posible, y se acompaa con otros signos de victorias polticas frente al oficialismo autoritario, populista y continuista. Ah estn la alcalda de Tarija, con el joven Rodrigo Paz Pereyra; Adrin Oliva, que gan la gobernacin tambin de Tarija y Jos Mara Leyes que se alz con la alcalda de Cochabamba. No menor fue la victoria contundente del reelecto Rubn Costas Aguilera, en la gobernacin de Santa Cruz. Este signo de buenos tiempos no debe frenarse. Esperamos que en la Asamblea Constituyente, las fuerzas polticas de oposicin -aunque sean pocas frente a los 2/3 del oficialismo- y las regionales se involucren e incidan en la recuperacin de la institucionalidad estatal democrtica, para frenar las totalitarias aspiraciones de Evo Morales de gobernar para toda la vida.