Domingo 21 de junio 2026

Réquiem para el Foro



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La posibilidad de que Lula da Silva termine en la crcel por cargos de corrupcin, junto con la eventual destitucin de Dilma Rouseff de la presidencia de Brasil, pintan un panorama dramtico para el futuro del Foro de Sao Paulo, nacido en 1990 para alentar a los gobiernos populistas de la regin.

Las dramticas circunstancias que vive Nicols Maduro en Venezuela, no slo por las acusaciones de narcotrfico que estn cayendo en su crculo familiar ms ntimo, sino por el descalabro que vive su pas, dan a este panorama un carcter de catstrofe.

La inminente salida del gobierno de Argentina del kirchnerismo, con despedidas bochornosas que la seora Cristina Fernndez ha preparado con la intencin de dejar con cargos pblicos a sus seguidores, como los 5.000 empleados nuevos que tiene el correo, aade vergenza al espectculo.

Algunos miembros de ese foro estn todava tratando de sobrevivir, negndolo ms de tres veces antes de que cante el gallo, jurando lealtad al neoliberalismo, abjurando de los principios del populismo, anunciando cambios de ruta, besando los fetiches del capitalismo.

Por las detenciones producidas en los ltimos das, de parientes muy prximos de Maduro, se observa que la corrupcin fue uno de los pecados veniales de este festn y que la juerga mayor fue la del narcotrfico, que haca de FMI del grupo.

La veta ms gruesa de los pecados de este foro, el narcotrfico, est apuntando a todos sus miembros en una investigacin que acaba de comenzar en Estados Unidos.

La historia se parece a la de Al Capone. Todo lo tena cubierto. Ninguna traza haba quedado, salvo unas cuentas hilachas que, al ser descubiertas y rastreadas, llev a que el mafioso termine en la crcel.

Las sociedades estn reaccionando. La Corte Suprema de Justicia de Argentina ha decidido enfrentar al monstruo. Dice La Nacin: Ante la inaccin del gobierno, el mximo tribunal, preocupado por el problema de la droga, cre una comisin integrada por jueces de diferentes regiones.

Los argentinos del norte exigen a los candidatos que controlen la frontera con Bolivia, incluso con el ejrcito. En toda la regin hay una reaccin parecida. La bestia est en la mira de las sociedades. La han identificado y quieren acabar con ella.