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Quienes cifraron esperanzas en que la VIII Cumbre de las Amricas marcara una inminente derrota de los EE.UU. deben sentirse profundamente afligidos,ya que dicho evento, antes de constituirse en un ring de boxeo, donde imperialistas vs. marxistas residuales se batiran sin piedad, al igual que en la serie de TV, Rpidos y Furiosos, prim la paz y la serenidad, por abandono de los principales contrincantes.
Por un lado, Donald Trump, advertido por sus servicios de inteligencia sobre varias protestas violentas que se estaran gestando en su contra, prefiri permanecer en Washington haciendo tiro al blanco con Siria y Nicols Maduro a su vez, fue compelido a permanecer en Caracas platicando con los pajaritos, antes de sufrir un humillante desaire de bienvenida por parte de las autoridades peruanas. Ral Castro fue eximido de participar en su codiciado papel de rbitro en dicho evento, por su manifiesta parcialidad y por su pronto retiro del escenario poltico de Cuba.
Para el dictador cubano ya no era posible repetir su triunfo de la cumbre anterior cuando, ante la apremiante situacin econmica que asfixia a la isla, con las llaves que el To Sam le dej bajo el felpudo, logr abrir las puertas del Imperio cerradas hace 59 aos y, mostrando sus mejores dotes de funmbulo, an sin obtener nada a cambio de parte de Obama, pate la escalera y dej a sus aliados colgados de la brocha, cuando stos pintaban el mundo de Oz comunista que durante medio siglo los hermanos Castro les haban descrito como el paraso sobre la tierra.
An estaba vigente esa parasitaria relacin de Cuba con Venezuela, que el decrpito dictador recreaba magnficamente, pues se trataba de la empresa formada entre un vividor pobre y un nuevo rico codicioso, donde el primero pona la experiencia y el otro el capital; al final de la partida Cuba se qued con el capital y Venezuela con la ms amarga experiencia.
En esta cumbre ya no hubo un premio consuelo para Maduro, como en la anterior, consistente en un apretn de manos y un aparte de diez minutos con el Emperador morocho, acto que lo obnubil y lo calific de cordial e histrico. En el acuerdo de 57 puntos aprobados por el compromiso de Lima, especialmente contra la corrupcin, sin nfasis en el narcotrfico, EE. UU., a travs de su vicepresidente Mike Pence, manifest que no descansar hasta que se reestablezca la democracia en Venezuela.
En cuanto a Bolivia, las noticias no fueron tan halageas, ya que el bizarro apoyo de S.E. a Maduro fue raudamente opacado por la trompada de uno de sus guardaespaldas en la nariz del corresponsal Ben Bartenstein, de la agencia de noticias estadounidense Bloomberg, cuando trataba de preguntar al mandatario: por qu estaba participando de la cumbre, cuando su aliado Maduro fue excluido
De esta forma discurri el importante evento regional, en medio de caras nuevas y la ausencia de los otrora jerarcas que, como Lula, se resignaban a ver desde la ventana de su celda el desarrollo de esta cumbre borrascosa.