Miércoles 04 de marzo 2026

No es antiimperialismo, es negocio



141 vistas

El tamao de la economa boliviana, su mercado interno y su sistema poltico, no tienen influencia significativa en sud Amrica. Si restamos las exportaciones de gas al Brasil y la Argentina el comercio exterior boliviano es insignificante, sus importaciones tambin. Esto significa que Bolivia no tiene presencia efectiva con sus vecinos como para influenciar sus economas.

Dicho esto, podemos comprender el por qu la situacin poltica interna que se vive no es motivo de preocupacin internacional. Si tenemos en cuenta lo anecdtico que resulta la figura presidencial boliviana y su filiacin antiimperialista podemos afirmar que es todo lo que cuenta para tener algo que decir en funcin a la visin del hemisferio. Pero resulta que s hay un elemento cuyas caractersticas lo hacen por s mismo relevante y es el narcotrfico. Variable que tiene una importancia por sus nexos y mecanismos de violencia e influencia en las economas que generan la droga y que la distribuyen.

Se habla todava en voz baja, independientemente de las notas de prensa que comunican sobre las incautaciones de droga cada vez con mayor intensidad y volumen. Tratar este tema con cautela pareciera que es la regla internacional de los gobiernos de la regin. Evitar elevar el tono y ver este asunto entre susurros y declaraciones tibias de lucha contra el narcotrfico resulta para el presidente Morales una excelente forma de pasar inadvertido cuando de droga se trata.

Los titulares de medios estn en primera plana para remarcar declaraciones elevadas de tono contra figuras polticas o apoyos a gobiernos que no gozan actualmente de popularidad democrtica, pero se apagan o disminuyen la luz cuando se tocan temas relacionados con el narcotrfico. No hay repercusiones internacionales que comiencen a mostrar la verdadera cara de gobiernos relacionados con estas actividades. Y no es que no se tengan indicios sobre lo que viene aconteciendo, al contrario, en Bolivia periodistas dedicados a la investigacin, como Carlos Valverde, han escrito libros que contienen pruebas de las afirmaciones que se hacen.

Otras obras como las de Erick Trillo denominada Hugo Chvez o Espectro exponen con precisin el puente areo de la cocana en el que detalla el uso que se dio a aviones para hacer escala en Caracas y La Habana, se dice que se enviaba 500 kilos de droga por viaje realizado donde lo nicos pasajeros eran funcionarios bolivianos, venezolanos o iranes.

Militares bolivianos envan denuncias sobre la forma y mtodo que tiene el gobierno boliviano para nombrar a los Comandantes de Ejercito, quienes previamente deben estar en la Novena Divisin radicada en el Chapare, zona cocalera y fuerte poltico del presidente Morales, para luego pasar a ser comandantes del Colegio Militar, y luego a la Jefatura del Estado Mayor y al final llegar a ser Comandante de Ejercito. El requisito de estar en el Chapare es el de ensearle al militar los compromisos que debe sostener en el futuro para operar la nica actividad que en esa zona se tiene; la hoja de coca y su derivado la cocana.

No es, por tanto, el apoyo brindado al presidente Maduro un abrazo ideolgico antiimperialista, como parece a primera vista, es en realidad un apoyo al socio con el cual se vienen, hace doce aos, haciendo negocios con la droga en aviones y maletas diplomticas. El puente Bolivia-Venezuela-Cuba tiene una larga historia.

Por eso tratar a los gobiernos de Bolivia, Venezuela y Cuba como simples dictaduras polticas es un error, son sociedades delincuenciales amparadas en el voto ciudadano y el uso de la poltica como escudo protector para delinquir. Estos gobiernos no podarn ser derrotados con instrumental democrtico como las elecciones, o las invocaciones a respetar las instituciones u rganos de poder, para la mentalidad del narcotraficante tales cuestiones no sirven sino estn al servicio del negocio que realizan.

De ah que las sanciones econmicas, financieras y bancarias adoptadas en contra de personas no tengan los efectos esperados. Mientras la comunidad internacional y los gobiernos democrticos se nieguen a ver este asunto como el eje central del problema ser muy difcil recuperar la libertad de esos pueblos.

Este cuadro de situacin es nuevo, tres pases unidos por el narcotrfico y gobernados por actores polticos para administrar sus Estados al servicio de la droga, ha sido el sueo de Pablo Escobar y ha tenido en el comunismo castrista la fuerza para crear y ejecutar un sistema de produccin y comercializacin bajo el amparo de las relaciones internacionales que les dan soberana e inmunidad, haciendo burla de la norma para aprovecharse de ella en beneficio de su ilcita actividad.