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Cuando comenzaba el largo feriado, el gobierno dispuso que el Banco Central deje de vender dlares, lo que ha tenido un efecto retardado en las redes y en los medios. Esa era la idea. Para eso se haba elegido el momento de difundir la noticia.
La medida fue lanzada el mismo da en que YPFB entregaba al mercado la tan esperada mezcla de gasolina con etanol, que resulta ser un gasolinazo con sordina. Coincide con el momento en que la produccin de disel oil ha bajado tanto que el pas tendr que importar todo lo que consume.
Y la medida del BCB fue lanzada cuando Argentina anunciaba que estaba recibiendo un tercio del gas que haba pedido: 7 millones m3/d en lugar de los 20 comprometidos, mientras el Brasil de Bolsonaro se preparaba para cortar las compras de gas boliviano.
Un trpano casi perdido, a 8.000 metros de profundidad, el ms profundo de la historia de Bolivia, y manejado por la muy leal Repsol en Boyuy, era la nica esperanza del gobierno de remontar esta crisis, que llega cuando su candidato necesita seguir especulando con la estabilidad econmica.
El momento sera apto para que el gobierno se pusiera a gritar de pnico, pero se limita a lanzar medidas de angustia con la esperanza de que el electorado no las interprete como tales, porque confa en que muy pocos entienden de qu se trata todo esto.
En las horas en que se conoca la decisin de suspender la venta libre de los dlares, y quiz volver al Bolsn, Argentina estaba estrenando en la frontera unos aparatos capaces de detectar la cocana boliviana.
Y se conoca que el nuevo presidente de Brasil ha decidido proteger su pas de la invasin de droga, para lo que considera la posibilidad de cerrar la frontera con Bolivia.
En suma, se estaban cerrando los principales mercados vecinos de exportacin de cocana. No se sabe lo que ocurra con los mercados ms lejanos, como Venezuela, porque esos son secretos militares.
Es decir que el blindaje de la economa boliviana estaba amenazado. Quiz no haya llegado a su crisis final, pero es seguro que enfrenta la peor crisis de los ltimos veinte aos.
Es cierto, el candidato sigue en sus afanes, gastando dinero de los bolivianos. Pero las decisiones que toma su gobierno son sntomas de pnico.
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