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Yo soy el martillo del mundo donde mi caballo pisa no crece hierba Deca Atila rey de los hunos conocido como el azote de Dios. De la misma forma que Atila azol al imperio Romano, Evo Morales lleg a Bolivia para dejar un camino de muerte y desolacin en trece aos de gobierno.
Bolivia haba logrado edificar una institucionalidad desde el ao 1982 que signific la continuidad democrtica, la estabilidad econmica y la inclusin de amplios sectores sociales a los beneficios de la educacin y la salud, la atencin del Estado en la urgente inversin de infraestructura productiva: caminos y energa.
Este esfuerzo nacional signific la aplicacin de polticas econmicas de enorme sacrificio social que encontraron en los organismos financieros internacionales y la comunidad internacional una comprensin que deriv en la condonacin de la deuda externa, la apertura de inversiones como socios estratgicos en reas econmicas, con sus efectos sociales en el Bono Sol, las mejoras en el sistema de jubilacin, la ejecucin del seguro social universal materno infantil y la insercin de la economa al mundo de la inversin unida al desarrollo tecnolgico.
Este proceso demand veinte aos con sus luces y sombras, que permitieron educar a la juventud en el ideario democrtico y la defensa de nuestros valores culturales. Todo esto se llev un da el narcotrfico disfrazado de partido poltico y ayudado por moros y cristianos que creyeron que habiendo sido derrocado un gobierno con la provocacin armada y la movilizacin activa del desorden y del saqueo, podan confiar en un cocalero cuya norma de vida era la produccin de coca para el narcotrfico. Eligieron a Barrabas y sacrificaron a la democracia.
Desde entonces Bolivia vive uno de sus peores momentos histricos, y en estos trece aos se ha perdido la mayor parte de lo que construimos desde 1982.
Se ha destruido las instituciones de la democracia, el poder legislativo convertido en una oficina dependiente de la presidencia, sin capacidad para ejercer sus mnimas funciones otorgadas por la constitucin, el poder judicial se ha prostituido sin la menor vergenza arrastrndolo a una situacin de miseria moral donde la ley es lo que menos cuenta, los rganos encargados de fiscalizar al sector publico convertidos en floreros de adorno para regocijo de los jerarcas de turno, la educacin se ha envilecido buscando convertir a los educandos en fanticos masistas y adoradores de Evo Morales, la salud se ha dejado al olvido y ahora tenemos hospitales en toda la republica sin equipamiento ni presupuesto para su administracin. El salario se ha convertido en una herramienta poltica al servicio del voto partidario para la continua reeleccin de Morales.
Encima de todo esto, se arras con el gas que le dej la democracia, con la reivindicacin martima y el aislamiento internacional como nunca en los ltimos sesenta aos de vida republicana.
Todo lo que los bolivianos le dejaron como patrimonio a Evo Morales est perdido o a punto de perderse. Esto es lo que en un esfuerzo supremo que demanda la patria hay que evitar a toda costa. Y para ello es necesario que se abanderen los valores democrticos y los principios de la libertad, exigiendo la renuncia a la impostura de una nueva eleccin suya. Esto significa que se debe denunciar las futuras elecciones como inconstitucionales y no se debe acompaar con candidaturas que legalizan al dictador. Hacerle el juego a sus ambiciones es sumir a los bolivianos en un pozo muy profundo como el que construyeron los chavistas en Venezuela.