Domingo 19 de abril 2026

Variables del tormento venezolano


  • por

137 vistas

El analista Marc Saint-Upry no duda en calificar al rgimen de Nicols Maduro como dictatorial y habla crudamente sobre la realidad que viven Venezuela y su gente. El rgimen tiene un talento especial para convertir la crisis en una rutina, sin importarle los umbrales perversos de destruccin del pas y de las condiciones de vida mnimas de supervivencia dela poblacin.

Ya en 2002, Saint Upry afirmaba que la revolucin bolivariana era ms vigorosa en las palabras que en los hechos. En ese entonces, Hugo Chvez(+) haba apostado exclusivamente al verticalismo plebiscitario y a una burda y agresiva contrapropaganda de Estado, que lo volvieron insoportable incluso a una parte de sus mismos aliados progresistas.

Todas las tendencias negativas que Saint-Upry describa hace 17 aos se agudizaron hasta volverse catastrficas con el rgimen de Nicols Maduro,quien propone como nica solucin una escalada autoritaria y, desde el 2016, claramente dictatorial.

Una variable actual es que el apoyo a Maduro es minoritario, afirma el analista, apoyo en parte conseguido por la pura coercin de funcionarios, o por el chantaje biopoltico, o acceso a alimentos y recursos, va el carn de la patria. Es decir, el uso del hambre de los pobres como arma poltica con las famosas cajas de comida Comits Locales de Abastecimiento y Produccin(Clap). De los alimentos que contienen, 69 % proviene deTurqua, que Venezuela paga con oro.El resto, de los Emiratos rabes Unidos (Portal Armando.Info).

Saint-Upry afirma que Maduro se sustenta en un aparato militar y policial implicado en ingentes redes de negocios lcitos e ilcitos en contubernio con el poder, as como en unos dispositivos de represin muy desarrollados tanto desde lo judicial como desde la logstica del terror armado.

El ltimo apagn por falta de mantenimiento a la hidroelctrica de Guri, habla de la ruina de sus infraestructuras materiales e institucionales, amn dela sangra migratoria, como variable social. Hay externas, desde luego. De ellas, la fundamental es Washington y el lobby conservador del senador cubano-estadounidense Marco Rubio, tanto como el del asesor de Seguridad Nacional John Bolton, o el halcn especializado en poltica hemisfrica, Elliot Abrams. Saint-Upry subraya que pueden suscitar espanto, pero hay que analizar todo esto con cabeza fra.

Afirma que el establishment militar estadounidense, si bien est de acuerdo en que el rgimen de Maduro es un desastre y un peligro no militar, sino en trminos de narcotrfico y de seguridad humana para sus aliados regionales, debido a la explosin migratoria y en que hay que ejercer toda la presin poltico econmica posible para hacerlo caer, no tiene ningn entusiasmo en una intervencin armada. No solo porque Venezuela no es Granada ni Panam, sino porque el estado-mayor estadounidense mide perfectamente los riesgos de tal accin.

De ah que pese a su habitual unilateralismo, Bolton y sus colaboradores neocons hayan adoptado una tctica multilateral que implica el Grupo de Lima, que tampoco quieren un conflicto blico regional. Lo ven muy peligroso. Las variables externas incluyena la Unin Europea y Uruguay. Algunos hacen de policas malos como Almagro de la OEA, y el Grupo de Lima, o policas buenos, como los dos ltimos anteriores.

El periodista de origen francs revela que toda la operacin con Juan Guaid se prepar con activa intermediacin poltica de Ottawa y Bogot, que tienen sus propias razones, muy diferentes de principio para los canadienses, de realismo y experiencia para los colombianos de no querer una guerra. Segn sus fuentes, todo el aparto alrededor de Guaid con Voluntad Popular, el partido de Leopoldo Lpez, fue un Plan B, en previsin al fracaso de nuevas rondasde negociaciones secretas, realizadas a finales del 2018 y/o primeras semanas del 2019, saboteadas otra vez por el rgimen que solo busca ganar tiempo.

En ese tenor afirma que quienes se oponen a cualquier injerencia exterior por principio y advierten que eso es jugar con fuego,olvidan dos cosas: injerencias ya las hay de todos lados, no solo de cubanos -factor fundamental en el control coercitivo totalitario de la lealtad de las fuerzas armadas-, rusos y chinos, sino incluso injerencias groseras y manipuladoras de los servicios venezolanos en la dinmica de la dispora en los pases vecinos o en el conflicto colombiano, a travs del Ejrcito de Liberacin Nacional (ELN).Mucha gente juega con fuego en Venezuelay el mismo rgimen maduristaprendi el incendio ya desde hace tiempo, con la complicidad de la mayora de las izquierdas del mundo. As que no sirve ningn gritero simpln, sentencia Saint-Upry.

En los sectores populares hay un creciente sentimiento de hartazgo y desesperacin. Mucha gente que dice no nos importa la acusacin de injerencia que se lleven esta sarta de delincuentes. Hoy el nico proyecto poltico opositor con el que las grandes mayoras estarn de acuerdo es la salida de Maduro y elecciones limpias, como reitera el joven Juan Guaid.

Frente a las exigencias agotadoras de la lucha diaria por la supervivencia material de la poblacin venezolana, lo deseable es que el conflicto se resuelva por la va pacfica. No siempre lo deseable es posible, frente ala violencia armada y ciega del rgimen.