Miércoles 25 de febrero 2026

El rumbo del no sé dónde



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Como una nave en medio de la mar atacada por olas furiosas y vientos violentos, como un caballo que corre desbocado por el terror inexplicable sin ver a donde, como el mareo instantneo que te deja sin equilibrio y te obliga caer, como el ciego que tantea el obstculo que le impide seguir, as est Bolivia ahora.

A donde nos conducen? Nadie sabe. Por dnde quiere ir el gobierno? Es un misterio. Y la vida social contina todos los das en su rutina de sobrevivencia. Nadie tiene tiempo para mirar el horizonte. La muerte est tan cerca de tu casa que no da tiempo ni para conciliar el sueo. La necesidad de conservar tu trabajo o de conseguirlo te envuelve con su manto de desesperanza diaria. Los hijos pidiendo pan y preguntando con sus ojitos qu pasa mam te dejan con el corazn desangrado. Y no hay una voz que de la esperanza que necesitas.

Pero hay un grupo de privilegiados a los que, sin importarles si hay un camino a seguir, disfrutan de empleos decididos por polticos mediocres, con sueldos inalcanzables para el 80 por ciento de los ciudadanos, y no tienen idoneidad para ocuparlos, criterio para resolver asuntos de Estado, capacidad para gobernar. Como las aves carroeras esperan fin de mes para cobrar por nada. Mientras tu has regresado al cuarto que llamas vivienda, despus de 12 horas de estar trabajando con apenas 20 bolivianos en el bolsillo.

Los viste por la televisin hablar de ti. Prometerte mejores das. Decirte, que estn trabajando para darte lo que no tienes. Los viste repartiendo movilidades de lujo a unos seores que dicen ser dirigentes sindicales, cortando cintas para inaugurar obras que a ti no te ayudan. Tal es esta realidad que no entiendes. Porqu si te ofrecen tanto no tienes nada?

La hoja de ruta se ha perdido. Alguien la estruj entre su mano y la arroj al canasto de cosas inservibles. El vaco se ha rellenado con consignas: Patria o Muerte. Kausachun coca. Imperialismo enemigo, neoliberales, derecha golpista. Con todo esto quieren llenar tu olla de hambre. Te piden que sigas pobre para que los apoyes. Para que sigas la huella de sus promesas que nunca llegan.

La patria est herida. No tiene quien la dirija.