Miércoles 25 de febrero 2026

Es que no importa el cuento



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Entre heridas que se abren y desgarros que se provocan la realidad sigue existiendo. Puedes convertir tu existencia en una ficcin, y esta, en la escena de una verdad, eso tampoco la oculta. Quienes tratan de cambiar la realidad por la ficcin terminan aprisionados por ella. Es testaruda deca Lenin e invocaba a sus seguidores a leerla con cuidado.

Quien ha sabiendas de que miente persiste en su mentira, acabar enredado irremediablemente. Alternar la verdad con la mentira tiene consecuencias. Mientras los sastres del embuste confeccionan el traje que manda confeccionar el mentiroso, la realidad muestra su rostro en cada boliviano que se levanta a la madrugada para enfrentar su da.

La economa no se resuelve cubriendo sus efectos con los velos del relato cambiado. Lo que quiere el presidente Arce es ocultar esos efectos, ha entrado en pavor, lo sabe porque entiende el comportamiento de las variables. Todo el espectro que lo rode en los catorce aos anteriores ha desaparecido. Esos ingresos multimillonarios que reciba el Tesoro del Estado Plurinacional se han convertido en billetes que no alcanzan para proseguir con el dispendioso gasto que hizo. Sus deudas son ms grandes y tienden a crecer mientras sus ingresos van en sentido contrario.

El susto es de tal magnitud que lo ha paralizado. La pandemia lo tiene acorralado. Y anda escapando del terror acudiendo a cuanto lugar puede donde haya fiesta, trago y baile. Cunto puede durar esto?

No mucho. Bolivia es una sociedad de impacientes. La insurgencia est siempre a la vuelta de la esquina. Por eso su historia est repleta de golpes y contragolpes, de caudillos y de protectores. Mientras el dinero fluye y la cerveza y la comida estn presentes en el preste del da, nadie se queja. Pero si esto no ocurre lo que tienes es guerra y no hay banda ni serpentina que la evite.

Esta es la realidad que se busca encubrir. Es el miedo el que ahora manda y de su mano corren historias de golpe, conspiradores escogidos a dedo y juicios convenientes. No hay que ver al gobierno con la mano firme y la autoridad de mando. Hay que recorrer el velo que sostiene y mirarlo de frente. Est en pnico.

Cuando al cobarde el miedo lo paraliza debes darle una bofetada para que reaccione, sacudirlo y despertarlo para que reaccione. Pero para que esto suceda alguien tiene que estar sereno, tiene que saber lo que ocurre. Tenemos a esos ciudadanos?