Sábado 28 de febrero 2026

Amar a Dios, amar al prójimo, amarse a sí mismo



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Preocupado por los conflictos, no solo en Santa Cruz, sino, en una parte importante de Bolivia luego del pedido del Censo de Poblacin y Vivienda para el ao 2023, por una parte, y a la luz de los inaceptables sucesos -amenazas de asesinato; muertes violentas; enfrentamiento entre civiles o con las fuerzas del orden; amenazas de cerco a ciudades, etc.- a fin de tomar la temperatura de la situacin, y una posible solucin, hice una consulta a mis amigos de Facebook, sobre cmo deba titular la presente Columna, bajo estas tres opciones: 1) Ahora s, guerra civil!; 2) El pueblo unido jams ser vencido y 3) "Amar a Dios, amar al prjimo, amarse a s mismo". Increblemente, de lejos, gan la opcin 3.

Plante el primer titular -que me niego a escribirlo otra vez- porque nuevamente se ha estado escuchando en el pas la ttrica arenga que se dio en El Alto, el ao 2019, lo que debe llevar a cuestionarnos, si quienes incurren en semejante exabrupto: Estn en su sano juicio? Estn dopados? O tan ideologizados, para estar dispuestos a matar a fin de imponer sus consignas? Terrible, porque, de consumarse el hecho, incluso ellos o sus familiares podran morir en la refriega.

La segunda propuesta de ttulo -"El pueblo unido jams ser vencido"- evoca una cancin de protesta del mismo nombre compuesta en 1973 por el msico chileno Sergio Ortega Alvarado con el excepcional grupo Quilapayn, quien la interpreta con un conmovedor mensaje en tono marcial invocando a la unidad y la fraternidad, un pensamiento que, como ocurri en 2019, circula otra vez con frecuencia por las redes sociales, reclamando igualdad y justicia, en el pas.

Con relacin al ttulo ganador -la tercera opcin- confieso que el gran respaldo a su favor no solo me sorprendi sino que me emocion pensar que, en medio de la alta polarizacin actual, si tal apoyo interpreta el sentir de Bolivia, ms del 60% se identifica con amar a Dios, amar al prjimo y amarse a s mismo, sin que esto conlleve, necesariamente, ser religioso.

Me gust ver que el titular que llama a la suma de esfuerzos y motiva a la hermandad, qued en segundo lugar; y, que el de la proclama de la muerte, fue ltimo, demostrando que la sociedad en general -tal vez por su instinto de conservacin- no apoya a quienes solamente proponen ms dolor para los bolivianos.

Ahora bien de dnde sali aquello de Amar a Dios, amar al prjimo, amarse a s mismo? Cuentan las Escrituras que ciertos religiosos le preguntaron al Maestro, cul era el primer gran mandamiento, a lo que l respondi: Amars al Seor tu Dios con todo tu corazn, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento. Y el segundo es semejante: Amars a tu prjimo como a ti mismo. Muchos dicen que aman, pero cun diferente es amar como Dios manda!

A diferencia del amor natural, que lo condiciona todo -te doy, pero me das; espero que me des, para darte- el amar a Dios implica obedecer sus preceptos por nuestro propio bien; un amor sin reservas, que subordina a l, las emociones, los sentimientos, la voluntad, el intelecto y el cuerpo, en un amor incondicional; un amor que es manifiesto: quien dice amar a Dios pero no ama a su prjimo, es un mentiroso y no conoce a Dios, porque Dios es amor. De ah el cuestionamiento para quien, teniendo la posibilidad de ayudar y viendo a su hermano sufrir necesidad, cierra contra l su corazn: Cmo mora el amor de Dios en l? Debemos amar, pero no solo de palabra, sino de hecho y en verdad!

Finalmente, est el amarse a s mismo, que podra derivar en egosmo, si no se entiende esta mxima, como se debe. Amarse a s mismo es aceptarse y cuidarse; no contaminarse ni hacerse dao; no creerse ms de lo que uno es y no endiosarse, sabiendo que Dios resiste al soberbio y da gracia al humilde, y que, antes del quebranto es la soberbia, y antes de la cada, la altivez de espritu.

El ciudadano de a pie quiere paz, no confrontacin, quiere vivir en armona, algo imposible de hacer, sin que medie el amor. Antes de partir de este mundo, luego de haber resucitado, dijo Jess: Un mandamiento nuevo os doy: Que os amis unos a otros; como yo os he amado. No hablaba de un amor cualquiera, ms bien, de un amor hasta el sumo sacrificio -el propio- no el del otro, porque el pueblo creyente sabe que escrito est: No matars.

Dios no quiere que nos matemos unos a otros, ms bien, que, respetando nuestras diferencias, nos amemos unos a otros. Y si lo intentamos?
(*) Telogo y Pastor