Domingo 10 de mayo 2026

El tema de la oposición



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Repetir lo que parece un denominador comn: que no existe oposicin o que para no hablar de inexistencia, lo que sucede es que no hay capacidad de articular una oposicin que tenga al menos dos requisitos: convocatoria social y propuesta poltica, es el eje sobre el que giran sesudos analistas

Tal parece que es muy difcil darse cuenta de que en Bolivia, la fractura del proceso constitucional del 17 de octubre de 2003, tuvo, entre otros, este resultado de anulacin del sistema de partidos y del pacto de sostn democrtico en el que se desenvolva el pas.
Resulta demasiado cmodo, referirse al actual proceso, con simplezas tales como las de reclamar una oposicin, cmo si a partir de ella las soluciones emergeran por cuenta propia.
El pas se ha quebrado y resulta, por lo visto, que esta realidad no se quiere asumir. Todos estos ltimos cinco aos, hemos visto suficientes hechos que demuestran esta ruptura nacional, Y no estoy diciendo que porque el gobierno de Gonzalo Snchez de Lozada cay en medio de una asonada planificada, el mundo se acab. No se trata de eso. Pero no asumir que luego de ello, la vida institucional, regional y nacional est sumida en una fase prolongada de desagregacin de la vida nacional y creer que continuamos como pas con una democracia renovada  que tiene fortalezas como para proseguir, es persistir en no mirar de frente lo que nos sucede.

No hay oposicin, porque tampoco hay democracia. As que pedir lo que no se tiene, parece ser realista, en el mundo del revs donde nos encontramos. Pero no es racional. Suceda en el siglo pasado, cuando los militares asuman el Gobierno con golpes armados, se dislocaba la vida nacional y ese rgimen asuma el control total de la repblica. Pues volvi a suceder.
Pero no fueron los militares, sino los sindicatos como organizaciones corporativas que dieron el golpe y tomaron el control del Gobierno, pasando luego a una transicin mediante la convocatoria repetitiva del voto como la mejor forma de camuflar el golpe.

Los militares prometan devolver el Poder, cuando las condiciones estn dadas, las organizaciones sindicales prometen hacerlo cuando el proceso de cambio este concluido, es decir cuando las condiciones estn dadas. No hay diferencia entre aquellos y estos otros.

Lo que se ha perdido es la democracia. Y no importa que para efectos formales tengamos los rganos de poder que reclama el simplismo democrtico con el que se visten ahora muchos, para no tener que presentar cara, a lo que est pasando.

Una o­nda expansiva de irracionalidad aplaudida ha sido la constante despus de octubre de 2003. Y ahora cuando cada uno de los que miraron pasivos o creyeron que podan pasar el puente de la intolerancia, se ven con la amenaza de crcel como la nica opcin de vida, comienzan a reclamar por la oposicin, como si esta por s sola fuera la respuesta que necesitamos.

Acaso los militares no encarcelaban a los que consideraban sus enemigos y no los hicieron desaparecer? Haba tolerancia poltica con ellos?

Quienes luchamos por rescatar la democracia sabemos de esa manera de hacer poltica cmo es que ahora se pretende pedir oposicin, cuando lo que debemos rescatar nuevamente es la democracia de las garras totalitarias del sindicalismo corporativo?