Sábado 09 de mayo 2026

De octubre a octubre



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El 17 de octubre de 2003 caa un gobierno democrticamente elegido, factores internos y externos, como siempre en estos casos, conjugaron sus fines y procedieron a romper la continuidad democrtica boliviana que se haba mantenido por 20 aos, desde aquel 1982. Por eso es importante diferenciar la democracia antes de octubre de 2003 y despus. Este hito marca una clara diferencia en el fondo y forma de entender lo democrtico.

Antes de octubre de 2003, recuperar no slo la institucionalidad democrtica y la educacin social en la recuperacin de sus derechos as como el redimensionamientos de los partidos polticos, tuvo como eje  central la urgencia de buscar polticas econmicas, sociales y jurdicas, que lograran pasar de la simple administracin gubernamental a convertirse en polticas de Estado. No fue fcil como nunca lo son procesos que buscan el camino de la revolucin con orden. Para ello liderazgos como el de Gonzalo Snchez de Lozada, Hugo Banzer y Jaime Paz, tuvieron que resolver si seguan en el camino de la confrontacin o acababan con l e iniciaban la ruta del pacto y la alianza, lo que se hizo.  Otros como Max Fernndez y Carlos Palenque que sirvieron de colchones sociales para acompaar el proceso sin caer en radicalismos, optaron por las alianzas polticas, y Manfred Reyes Villa que no por ingenuidad, sino por necesidad, se vio obligado a darle apoyo y sostn al segundo gobierno de Snchez de Lozada, pagando un elevado precio por ello, fue el ltimo esfuerzo para evitar la involucin.

Es cierto que las expectativas sociales del proceso de la capitalizacin generaron demasiada impaciencia y est claro que sin proponerse Gonzalo Snchez de Lozada, creo los grmenes de lo que luego sera una enorme factura que le cobrara la sociedad.
Los 500 mil empleos, o esas acciones estatales de las que eran dueos los bolivianos, la promesa de mejorar la educacin y la salud, de crear infraestructura productiva, todo ello requera de una continuidad que supiera superar coyunturas en las cuales se tienen ascensos y cadas pero lamentablemente, una vez ms no se pudo.

El esfuerzo nacional de veinte aos, fue destrozado en ocho aos continuos de decisiones equivocadas errticas, frenando no solo la insercin competitiva de Bolivia en los mercados internacionales, sino una fractura social de la cual ser muy penoso recuperarse.

186 aos de vida republicana, son aos de lucha permanente para construir un Estado Nacional, que hay que reconocer no se ha logrado. Este tiempo de reclamos confundidos, de recuperacin de lo formal y desperdicio de lo esencial, de inclusiones sin inclusin y de visiones sesgadas e infantiles con disfraz de sociologa del cambio, nos tienen aprisionados y nos ha hecho perder el sentido de la objetividad.

En ese octubre de 2003 se destroz todo un esfuerzo para fortalecer la Nacin, en este octubre del 2011 se dar el paso final para transitar del orden democrtico institucional al Estado nico, donde reina el pensamiento nico, donde la verdad es nica y donde la tolerancia es cero y las decisiones son del Uno.

Pero no es todo. Este Estado nico no es de los bolivianos, aunque muestre sus formas indgenas y pluriculturales, es de ajenos, es de extraos, es de los laboratorios de experimentacin social europeos que fomentan la destruccin del Estado Nacional, para encontrar supuestos Estados donde lo plural se convierte en Unicidad autoritaria. Y paradoja del destino, esa destruccin lo nico que ha fortalecido es la actividad delincuencial del narcotrfico, que alimenta con su droga a la sociedad europea. Es como si la mano de la justicia obligara a los europeos a recibir el pago de sus acciones.