Miércoles 08 de julio 2026

La última gota



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Casi de una forma cotidiana los masistas han utilizado la comparacin para diferenciarse y buscar en la diferenciacin: lo bueno de lo malo, lo honrado de lo corrupto, lo despreciable de lo apreciable y lo mejor de lo peor.

Con esta cantaleta de que todos los que les criticaban eran unos simples corruptos, maleantes neoliberales y seres que no merecan el respeto ni siquiera a sus derechos, han llegado al Palacio autos ungidos de una aureola sacra, con la cual se dieron el lujo de sealar a los dems con el dedo extendido.

Vencedores de octubre de 2003, hroes de la guerra del gas, nueva expresin de la poltica boliviana, mascando coca y escupiendo saliva nos dijeron que de aqu en adelante todo iba a cambiar. No tuvieron ninguna compasin con los vencidos, los karas, los empresarios oligarcas, los neoliberales y los separatistas. Palo, bala, fuego y exilio con juicios como ariete de advertencia. Los nuevos seores del Palacio Quemado dieron por sentado que su verdad era la nica, la que prevalecera por los siglos de los siglos.

Hay verdades que sacuden y que al mostrarse nos revelan la mentira en toda su dimensin. Cuando los honrados son simples ladrones, cuando el orgullo considerado originario se convierte en vergenza propia, cuando los procesos profundos son simples decoraciones sin sustento y cuando el cambio solo es el encubrimiento de la delincuencia narcoterrorista.

Entonces la fe y la esperanza de los que les creyeron se hacen trizas. La decepcin y la ira se apoderan y la desesperanza termina en el rechazo y desconocimiento a todo y a todos.

Es el vaco, la oquedad, la sensacin de que no hay piso para pararse y de que te hundes buscando por dnde agarrarte. Se hunde la mentira, la demagogia, la falsedad. Se acaban ellos, pero el pueblo renace, saca fuerzas y vuelve a emerger ms fuerte, ms sabio.

Ahora sabemos que no hay un Estado Plurinacional, sino una Bolivia, que no hay varias nacionalidades sino culturas, unidas en una sola nacin, que somos unidad antes que diversidad y que esta es el complemento de aquella. Que no podemos seguir dibujando Estados imaginarios cuando tenemos uno construyendo hace 186 aos adobe con adobe y ladrillo con ladrillo, como se construyen las obras que perviven, ahora sabemos que la paciencia que perdimos en octubre de 2003 nunca debi dar lugar a la farsa y la careta de movimientos sociales disfraz del narcotrfico encaramado en el Palacio con discursos de pachamama y hermandad en los que nunca creyeron.

Solo un grito debe escucharse en este sur del mundo. Fuera impostores, enemigos de la Patria!