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Cuando la soga comienza a apretar el cuello, cuando respirar se convierte en una necesidad suprema, es que estas en graves problemas, se llama sobrevivir. Y es lo que le viene sucediendo al gobierno. Se puso una soga al cuello y comenz a jalarla sin medir las consecuencias.
Politizarlo todo, ha sido la lnea primaria con la que iniciaron su administracin. Con la consigna de punto final a la exclusin social y hegemona del mundo aimara originario, crearon una constitucin poltica que ha puesto la repblica de cabeza, es decir que tiene como pieza fundamental la inversin de valores.
A partir de esta visin indianista, descolonizadora, al decir de sus idelogos, se buscado dibujar en nuevo Estado Nacional, de economa plural, de valores sociales que privilegian el origen de clase y de valores culturales que desconocen lo que no sea aimara.
El punto central de esta idea de Estado, requiere de un mando poltico nico, de su constante y permanente presencia, alrededor de un hombre de condiciones mesinicas: del caudillo. Bajo cuyo cetro todo debe moverse y todo puede hacerse, por voluntad.
Lo que pas ms all de este dibujo ideolgico, es que nunca ese Estado descolonizador puedo deshacerse de los contenidos coloniales que lo contienen. La economa plural fue nada ms que un deseo, la realidad socio econmica, de la informalidad se impuso. El cambio de los paradigmas en la educacin, siguen igual, inconmovibles, creando sujetos que aprenden de memoria que solo llegan a reconocer y no saben conocer y menos analizar y relacionar, y las relaciones internacionales lejos de expandir la identidad nacional nos han comprimido en un gentilicio sealado por la actividad del narcotrfico. De la nueva Constitucin nada se pudo sacar en limpio. La Bolivia republicana es la misma.
Este jalar de la soga, les ha llevado a desconocer el orden y a reconocer el desorden como lo nico posible. En el caos lo legal se convierte en algo difuso, inentendible. Y esta manera de concebir el hacer poltica junto con la concepcin maniquea de que para cambiar hay que tener todo el Poder, ha inducido a un proceso de desagregacin institucional, primero, luego a una desagregacin regional (confrontacin occidente versus Oriente) y nos conduce a un penosa desagregacin nacional.
La desagregacin institucional tiene como exponente a los Gobernadores en la crcel, en el refugio y en la persecucin aparentemente legal.
La desagregacin regional, ha dividido a la repblica en dos polos de identidad cultural confrontada y de visin de pas distinta, los pleitos por limites jurisdiccionales, irresueltos se acentan en medio de una absoluta carencia de autoridad que pone en duda la existencia del Estado.
Y la desagregacin nacional comienza a mostrar su penoso rostro delincuencial, donde todo el marco institucional, incluida la Polica forma parte del coto de caza del narcotrfico, donde la informalidad desafa abiertamente al Estado, obligando a nacionalizar vehculos robados, donde el contrabando incuba las relaciones de produccin y penetra a todos los mbitos de la institucionalidad, dando lugar a la inseguridad social con fuertes visos de violencia expresados en secuestros y ajustes de cuentas.
En fin, el gobierno se encuentra en un punto del cual no se puede retornar. Cada paso que da para acentuar su proceso es un tramo de soga que le aprieta el cuello. Por eso casi sin oposicin poltica organizada se debilita, se contradice y en la bsqueda de soluciones a sus contradicciones genera una dialctica del desastre con la que le gusta baarse todos los das.