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Hace seis aos que Bolivia se administra como un sindicato. Los Jefazos deciden, convocan a dirigentes corrompidos para que hagan el coro y luego convocan a asambleas con el nombre de Cumbre, Encuentro, Congreso lo que fuere.
Por eso es que hace seis aos en Bolivia nada tiene mucho sentido, como no sea, los petitorios, las demandas, las marchas, los paros y los bloqueos. Pedir y exigir es lo que se hace desde el propio gobierno. Evo Morales nunca dej de ser un dirigente sindical y no pudo hasta ahora asumir el papel de Presidente.
Los sindicatos planean sus acciones en base a las decisiones que se toman en la cpula dirigencial y es all donde se planifican los resultados, las asambleas son meros formulismos para refrendarlas. Es lo que sucedi en la denominada Cumbre.
Lo que impacta de toda esta comedia es que se haya urdido en el propio Palacio de Gobierno atender la demanda de un sector dedicado a la siembra y venta de la coca al narcotrfico. Mientras al mismo tiempo el mximo dirigente de este sector Evo Morales pide armas para combatir a las avionetas.
Una farsa que la comunidad internacional no puede dejar pasar inadvertida. Todo lo dems, en relacin a produccin, empleo, educacin fue una cortina necesaria para ocultar las aviesas intenciones de expandir la coca en todo el territorio.
Ahora est claro que Bolivia ha cado bajo las garras del narcotrfico bajo el disfraz de movimientos sociales y de supuestas polticas de inclusin social. Brasil no hace mucho ha dispuesto mecanismos de control del narcotrfico y ha puesto a consideracin del gobierno sus efectivos para ello, pero la respuesta de Evo Morales fue suspender la firma del convenio, porque simplemente inclua el control con evaluaciones sobre la erradicacin de la hoja de coca.
No podemos seguir dndole cuerda a un grupo delincuencial encaramado bajo formas democrticas de gobierno. El gentilicio boliviano est muy lastimado, el resto del mundo nos mira con ojos acusadores y no hacen sino generalizarnos como narcotraficantes.
Si Evo Morales ha decidido poner a los cocaleros por encima de los intereses nacionales, de las demandas justas y necesarias que tiene la sociedad en relacin a produccin, empleo, seguridad, educacin y salud pblica, ha dejado de ser el Presidente de todos los bolivianos para convertirse en el Presidente de la coca para la cocana.
Quien tenga odos para or que oiga.