En el mundo en que vivimos, por lo menos en estos momentos, parece grande el riesgo de que las acciones impulsivas comprometan lo que es razonable () Aunamos a los impulsos movidos por la buena voluntad cierta grandiosidad que no corresponde a la realidad. Al desear salir de la amenaza del bajo crecimiento econmico a toda costa, cada da se anuncian nuevos planes y programas. Sin embargo, solo salen del papel morosamente y muchas veces, ni eso. Por qu? Tal vez porque creemos ms en los grandes planes salvadores y menos en el mtodo, en la rutina, en la persistencia y en la innovacin para acelerar el camino.
Claro que an hay oportunidades de recuperar el tiempo perdido y recuperar las esperanzas () si en vez de cantar loas a lo que todava no es palpable y dedicar tanto tiempo a pelear por las futuras regalas () hubiramos discutido metdicamente y sin tanto bombo las mejores alternativas energticas () y hubisemos apoyado ms las investigaciones y la innovacin, probablemente ahora sentiramos menos angustia por las oportunidades perdidas.
El comentario es vlido para toda la infraestructura econmica. Ah! Si hubiramos celebrado subastas bien organizadas para la competencia por las carreteras, los puertos, los aeropuertos y as sucesivamente, podramos haber evitado el desperdicio de parte de "la mayor cosecha de granos de la historia" por las psimas condiciones del transporte y el embarque de los productos.
Para remediarlo siempre se proponen ms proyectos grandiosos y tanto el Gobierno como sus heraldos se pierden en discursos grandilocuentes () La incgnita de la ecuacin es simple para formularse aunque difcil de ejecutarse: cmo pasar de la cantidad a la calidad; de la palabrera a la gestin prctica; cmo en lugar de animar una sociedad de espectculos ("nunca en la historia...") construir una sociedad decente, en la que las palabras correspondan a los hechos y no a las piruetas virtuales.
Aclaro que tan inspirador texto no es mo -por eso va entre comillas- sino parte de una larga reflexin del Dr. Fernando Henrique Cardoso, ex Presidente de Brasil, quien preocupado por lo que ve en su pas escribi Razn y sentido comn (El Deber, 14/ABR/13) concluyendo que el gobernante no deba ser solo inteligente, sino tambin razonable y prudente para evitar que la pasin prime sobre la razn.
Por su actualidad, prefer no parafrasear el artculo sino copiar sus partes ms impactantes. Cualquier semejanza con la realidad es pura casualidad!
(*) Economista, Magster en Comercio Internacional
Facebook.com/GaryAntonioRodriguez
Fuente: El Deber
Santa Cruz, 17 de abril de 2013