Martes 16 de junio 2026

La dignidad de la derrota



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Jorge Luis Borges repeta, incluso en relacin con la Ilada, aquello de que la derrota goza de un grado de dignidad del que difcilmente goza la victoria.

Por esa extraa ventaja de la derrota, todos recuerdan a los troyanos, los derrotados, pero no a los griegos, que incendiaron Troya hace 3.200 aos.

Para que la dignidad de la derrota se pueda dar, hace falta que los derrotados se hayan comportado decentemente. Que hayan muerto, como Aquiles, en la batalla.

En la derrota del MAS, ahora, en el referndum, falt el elemento de honorabilidad que le hubiera podido conceder el grado de dignidad del que gozan los derrotados.

Patalear, usar triquiuelas, alegar que el enemigo goz de ciertas ventajas, no es honorable, porque equivale a lloriquear, a ser plaideros. Culpar a los extranjeros o a conspiraciones internas, verdaderas o no, denigra a la propia derrota.

Amenazar, anunciar vendettas, decir que en anteriores elecciones se dieron casos de manipulacin de los resultados, es renunciar a la dignidad de la derrota.

Lo que tienen que hacer los derrotados de ahora, ya que no se merecen el grado de dignidad que otorga Borges, es sosegarse, admitir que unas veces se gana, otras se pierde, pero que siempre hay que competir.

Y que en 2025, con un poco de suerte, podrn volver a las andanzas electorales. Debern resignarse a que entonces no tendrn las ventajas de ahora, cuando usan y abusan de los medios del Estado. Debern ponerse a prueba para ver si son dignos de ganar una eleccin con las manos desnudas.

Aunque no tengan el grado de dignidad de los derrotados, porque han lloriqueado, tienen ahora la posibilidad de enmendar algunos errores.
Es cierto: la derrota los deja como gobernantes depuestos con mucha anticipacin, pero deberan admitir que son solamente ellos los culpables de esta situacin. Slo ellos se embarcaron en un referndum en el que iban a ser aplazados.

Ahora pueden dedicarse a mejorar la imagen que tienen, por ejemplo manejando bien las cosas del Estado, las inversiones, las licitaciones, de tal modo que no sean cosas que se resuelven entre sbanas.

A la gente no le gustan esos detalles. Se ha comprobado ahora.
Se podra decir que los derrotados de esta vez tienen que aprender la leccin. No es difcil. Un poco de decencia lo resuelve todo.
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