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En un artculo publicado dos meses antes de las elecciones que derivaron en la asuncin de Evo Morales al poder, titulado: La estrategia chavista en Bolivia revelamos las consecuencias que acarreara a la nacin contar con un gobierno que sea afn a Hugo Chvez Fras; pues las huellas de su injerencia en nuestros asuntos polticos internos eran tan evidentes, que nos indujo a afirmar que su objetivo central era: Lograr una mayora electoral que legitime su ascenso al poder y, desde all, a travs de una Asamblea Constituyente digitada, proceder a cambiar todo el andamiaje institucional de Bolivia Han pasado 17 aos desde dicho acontecimiento y, con pesar y enfado, establecemos que nuestros temores no estuvieron muy alejados de la realidad.
Tras la victoria masista, hbilmente manejada por el guion del Foro de Sao Paulo, la expectativa de algunos bolivianos fue contar con un presidente indgena que, desterrando algunas actitudes del pasado, forme en Bolivia un gobierno de inclusin y unidad; una especie de Nelson Mandela que llegue al solio presidencial para luchar contra el racismo, pero no contra la raza. Sin embargo, pronto estas expectativas se vieron defraudadas, desde el instante en que el propio Chvez tuvo la desfachatez de presidir el primer gabinete ministerial, y hasta emitir su propio programa de TV Al presidente desde Tiawanaku.
Como estuvo previsto y, como objetivo central de un gobierno cipayo, naci la Asamblea Constituyente, la cual, al no haber logrado los dos tercios de votos con los que EMA contaba para agradar a su mentor, ste ni se dign volver a Bolivia para inaugurarla; mostrando as su contrariedad por el fracaso. Fue cuando ste envi un contingente cubano venezolano, con el vil objetivo de cambiar el sistema de identificacin para manejar libremente datos electorales; tales como revivir muertos, borrar huellas y pisotear la propia Constitucin Poltica del Estado.
Junto a ONG y sectores sindicales que reclamaban su cuota de participacin en el instrumento, le conformaron un equipo de gobierno mediocre, desterrando del aparato estatal a quienes no apoyaban el proyecto del Socialismo del Siglo vende humo, e iniciaron el consabido copamiento institucional, basado en la disociacin de las regiones; de los organismos sociales y de la bolivianidad entera.
Una espuria, mal llamada nacionalizacin de los hidrocarburos y algunos bonos prebndales, hbilmente promocionados por la prensa oficialista, fueron los nicos actos positivos que pudieron contraponerse a aquellos que deslucieron la gestin presidencial de EMA. Pese a la coyuntura de inmejorables precios de nuestras materias primas, que le brind una invalorable oportunidad de hacer lo mejor, el MAS opt por el derroche y el vil despilfarro de nuestras riquezas, destinando una parte de ella a corromper un poder judicial, y transformarlo en un vulgar sicariato, ms temible y cruel que los que se criticaban en las dictaduras.
A los 13 aos de iniciada esa aventura y, cuando los bolivianos ya estaban hartos de tanto latrocinio, un remedo de golpe de estado orquestado al mejor estilo venezolano, incluyendo una cobarde fuga, les dio la grandiosa oportunidad de resucitar un gobierno que ya estaba listo para las ergstulas, y sembrar el terror apresando a diestra y siniestra a ms de 290 ciudadanos que, como ilustres trofeos, les sirven hasta hoy, para domesticar a un pueblo que observa ablico tanta vileza. De vez en cuando comienzan a aflorar voces valientes y heroicas que parecieran despabilarnos de tanta apata, como es el caso de los jueces de El Alto o de Sacaba que, como raras aves, se atreven a dictar una indita clase de moral y coraje, inhibindose de juzgar por la va comn a la expresidenta constitucional Jeaninne Aez, a sus ministros y a oficiales de las FF.AA., y exigiendo el juicio que les corresponde. Una patritica forma de decir: Ya est de buen tamao!