Martes 16 de julio 2024

Milei y los resultados de Argentina



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Quien no quiera ver, que no vea. Pero esa actitud no cambia la realidad. Para que más del 50 por ciento de los argentinos hayan votado a Milei, tuvo que llegarse a extremos impensados en la economía familiar y empresarial. El 300% de inflación acumulada, lo dice todo.

Cuando la realidad objetiva te pega duro a los bolsillos, entonces las posiciones ideológicas pierden bastante sentido. La incertidumbre diaria que viven los argentinos, vivimos los bolivianos de 1978 a 1985. Bolivia conoce la hiperinflación que llegó a más del 20 mil por ciento. Se destrozó la economía. El aparato productivo quedó paralizado y el Banco Central de Bolivia, emitía dinero de alasitas, los salarios perdían poder adquisitivo en horas y nadie podía predecir que hacer al llegar la noche.

En esa ruta ya está Argentina. Y ayer votaron a Milei con la esperanza de parar el recorrido. Milei es producto de las condiciones estructurales del sistema económico que se sustenta en el Estado como el eje central del desarrollo de las fuerzas productivas. Con el Estado todo, fuera del Estado, nada. Esto es lo que veremos si se puede cambiar.

La izquierda argentina, no se fracturó, antes ni en el proceso electoral. Así que la victoria de Milei no es resultado de la división interna de la izquierda, es el resultado del rechazo social en la defensa de sus intereses primarios: comida, vestido, educación, salud etc.

Quienes creen que la pugna política actual del MAS, una vez resuelta, garantiza el triunfo electoral del 2025, están viendo bajo el agua. No distinguen entre lo que sucede y lo que ellos creen que pasa.
En realidad, lo único que tienen es tiempo. Antes de que la ciudadanía comience a sentir el golpe de los precios en su estómago y a vivir el descontento familiar diario.

En Bolivia el Estado populista del MAS, como en Argentina, ha terminado con las Reservas Internacionales, financiando el gasto fiscal deficitario, una deuda externa muy pesada y subvenciones sociales imposibles de sostener. El resultado del festín del gasto tiene una sola salida, la inflación y pérdida del poder adquisitivo de los salarios y la contracción del aparato productivo.

La Argentina ha escuchado a Milei, en su protesta y en sus soluciones. No solo apostó en esta elección a frenar la inflación, sino a reconvertir al Estado en un instrumento eficiente que ayude al individuo en sus planes de vida, que le facilite el camino, allane la ruta y la haga expedita. El cambio no se limita al plano económico, va mucho más allá.

Milei ha golpeado duramente al bloque ideológico, “Grupo de Puebla”, comandado por Lula Da Silva. Fractura también al MERCOSUR. Y, dependiendo de los resultados que obtenga en el corto y mediano plazo, podría ocasionar un giro social latinoamericano de enorme importancia.
Los efectos de la victoria de Milei están aún por verse, pero es innegable que ha ocasionado en temblor que se ha sentido en Latinoamérica y la Unión Europea.