Martes 03 de febrero 2026

Doscientos años de orfandad



141 vistas

A veinte meses de celebrar el bicentenario de nuestra amada patria boliviana, y antes de soplar sus doscientas velitas, es necesario reconocer que ella lleg a esa edad, gracias a su incuestionable resistencia y/o resiliencia que le brind esa capacidad de adaptacin y aguante a cuanta situacin adversa o elemento perturbador que le toc sortear, desde el mismo da de su nacimiento.

Como prueba de dicha asercin, los bolivianos, entre electores y elegidos, hemos experimentado con un eclecticismo pasmoso todos los modelos y sistemas de gobierno posibles, desde las ms intolerantes dictaduras, sean estas fascistas, o comunistoides; pasamos por el gora Griega; el Foro Romano; la Asamblea Popular; hasta recalar en el pluri nacionalismo pachamamista del Siglo XXI Y Nada! Asimismo, pasaron por la presidencia: militares, abogados, periodistas, mdicos, curas, seoras, y hasta probamos con un trompetista Y Nada! La mediocridad y el mal agero nos persiguen con una pertinacia intolerable.

En aras de encontrar la respuesta y una solucin de discontinuidad a esta tragedia nos preguntamos: Ser la raza, la altura, la falta de ignorancia, el olor, la dieta, o todos estos factores juntos, los que marcan tanta desdicha? Segn datos de 1831, la Divina Providencia nos obsequi una maceta de 2,373,256 km2, lo que nos situaba, despus de Brasil y la Argentina, en el tercer pas ms extenso de Sudamrica empero, por la codicia de nuestros vecinos y la desidia de nuestros gobernantes, esa extensin se redujo a la superficie actual de 1,098,581 km2, que significa la mitad de la original. En ella vivimos 12 millones de bolivianos que, segn dudosas cifras polticas, nos dividen en 36 grupos tnicos, de los cuales, slo uno, el masista, nos gobierna desde hace 18 aos, y es en este rgimen en el que en La Haya, perdimos el acceso al mar para siempre.

Que sepamos, en el exterior somos muy cotizados por nuestra honradez, nuestro esmero en el trabajo y una obediencia casi canina hacia nuestros empleadores empero, apenas nos ubicamos a lo interno de nuestras fronteras, un demonio pareciera encarnarse en nosotros, convirtindonos en todo lo contrario.

De hecho, como aquellos hroes de la tragedia griega, pareciera que estamos signados por un karma que nos lleva hacia la autodestruccin. El empresario quiere ser funcionario pblico; a su vez, el funcionario pblico roba como enajenado para hacerse empresario. Si bloquea, usted se convierte en un respetado activista; lo que le permite acceder hasta la presidencia del Estado; si avasalla u ocupa propiedad ajena, es un justiciero que est ampliando la frontera agroqumica empero, si Ud. Se pasa una luz roja, ir preso; salvo que enmiende el dao con una generosa coima. Si estudi en Harvard o Salamanca fall, preferiremos a aquel cuya indiosingracia le permita conocer a fondo y mejor nuestros defectos, que nuestras virtudes.

Repasar nuestra historia, es viajar por sendas de infinita tristeza y pesadumbre, all comenzamos a meditar sobre nuestra terrible falta de ecuanimidad hacia nosotros mismos y nos deleitamos amplificando la desgracia de nuestros congneres. Eso s, jams enaltecemos sus triunfos y, al contrario, tratamos de demeritarlos hasta que pasen inadvertidos. Cuntas veces hemos escuchado ese comentario recurrente sobre un compatriota que ha triunfado: Qu va a ser inteligente ese cojudo, si era mi vecino, viva en la esquina de abajo de mi casa!

Entonces, en medio de esta crisis de disgregacin nacional; de fragmentacin de las instituciones democrticas y de una demencial carrera hacia el suicidio colectivo; creemos que un acuerdo familiar, basado en una alianza sincera entre los bandos en pugna, como en el caso alemn, sera el marco ms razonable y adecuado, para celebrar dignamente nuestros Doscientos Aos de Orfandad.