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En Bolivia la cultura del “chantaje” como estrategia o enfoque, está arraigado en este país y se refiere al uso de la presión o amenaza para conseguir algo del gobierno, generalmente en contra de su voluntad de manera injusta o coercitiva a menos que se cumplan ciertas demandas. Esta estrategia puede ser utilizada en contextos políticos y otros.
Normalmente se usa para influir en decisiones gubernamentales o para obtener beneficios políticos. La cultura del chantaje puede tener graves consecuencias, pueden ocasionar pérdida de reputación, malestar en la intermediación con el gobierno y consecuencias legales, toda vez que puede considerarse como una forma de extorsión o coerción.
Para superar una acción de esta naturaleza, conviene “mantener la calma”, e inicialmente no ceder a las demandas. Buscar apoyo y asesoramiento de expertos. Publicitar las consecuencias de la medida.
En este contexto en Bolivia se ha llegado al extremo de utilizar ”el bloqueo de caminos”, como una forma de chantaje o presión para obtener demandas específicas, en este caso, ocurre con la cancelación de medidas económicas en un marco de contexto político y social; Se está utilizando la interrupción del tránsito de vehículos, personas y bienes, causando daños económicos, sociales y humanitarios entorpeciendo la implementación de políticas de Estado.
En Bolivia, en múltiples ocasiones, se ha recurrido al bloqueo de caminos para presionar al gobierno a tomar decisiones sobre aspectos como la nacionalización de los hidrocarburos y la reforma a la Constitución.
En un bloqueo de caminos los conflictos entre los ciudadanos afectados y los bloqueadores pueden llegar a la violencia, así mismo con las fuerzas de seguridad u otros grupos. Normalmente los afectados resultan ser personas inocentes, como pacientes que necesitan atención médica o ciudadanos que necesitan moverse para lograr su sustento.
¿Qué se aconseja para buscar una solución ante una situación como ésta?: Lo primero, es preciso establecer un diálogo con los bloqueadores para entender sus demandas específicas en la búsqueda de una solución pacífica.
Luego, “si es necesario”, se debe utilizar la fuerza de manera proporcional para restablecer el orden y la seguridad. Al mismo tiempo, brindar apoyo a las comunidades afectadas por el bloqueo, especialmente a aquellos que dependen de la movilidad para su sustento.
Cuando un gobierno cede a la presión puede tener varias consecuencias, tanto positivas como negativas. Y eso debemos entender todos con mucha objetividad, debido a lo sucedido en nuestro país, con el D.S. 5503.
Pienso que se ha evitado la violencia ya que ceder puede ayudar a mantener la estabilidad política y social. Da tiempo al gobierno para repensar y planificar una estrategia más efectiva para abordar este problema.
Sin embargo, se necesita mucho cuidado, ya que la ceder a la presión el gobierno puede perder credibilidad y dañar su imagen y hacer que pierda confianza. También puede constituirse en un antecedente para que otros grupos sociales o individuos utilicen la presión y la amenaza para obtener lo que quieren.
Y, ¡Ojo!, el ceder no siempre resuelve el problema; el conflicto puede resurgir en el futuro