Lunes 07 de septiembre 2026

Carta a Jennifer Salinas…



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Estimada Jennifer: Mucha gente ha recibido con estupor tu relato sobre la agresin que sufriste siendo una pequea nia. Para una mente tomada por el mal -como la de tu agresor- cualquier cosa pudo atraerle para arrebatarte la inocencia a tus escasos cinco aos de edad: tu ternura, tu inocencia, tu sonrisa, tu cabello, tu dulce voz o tu forma de rer. Qu tristeza, qu dolor, qu indignacin!

Hoy maldices a ese hombre que te enga con mentiras, dices que te da rabia y asco el acordarte lo que te haca; lo tildas de peligroso y mentiroso pues traicionando la confianza de tu familia traumatiz todo tu ser; quieres escupirle, patearle, escuchar gritar al que abus de ti en tu indefensin; desearas tatuarle en el rostro que es un criminal, un ladrn, un asesino, un animal, un violador, lo que revela a la nia abusada que an llevas dentro de ti, con un gran conflicto interior.

Que te dediques al boxeo, arriesgando tu vida en ello; que insultes a tu agresor y desees para l y los pedfilos el castigo de la castracin demuestra el gran tormentoque sufres pero, por qu le agradecesentonces, si debido a aquello y al no encontrar una salida -una respuesta- al no entender por qu te desgraci ese hombre siendo tan solo una nia, pensaste que la solucin era quitarte la vida?

Como boxeadora representas hoy a una nacin, eres una campeona y, como dices, das la pelea que antes no pudiste pelear y al mismo tiempo pides a Dios que te d sabidura, fuerza y rapidez para ganar, pero una y otra vez revives la agresin de hace tantos aos atrs. Por qu? Porque no has sabido perdonar.

Es hora de perdonar, tienes que dejar atrs el pasado. Hay alguien que te ama, que padeci, que muri y resucit por ti, para que no sufras ms.Un hombre que sin tener delito alguno fue arrestado y apaleado; su cuerpo, desollado a latigazos; su barba arrancada; su rostro escupido, pueteado y desfigurado; fue herido y quebrantado; sus huesos, descoyuntados; como cordero fue llevado al matadero ycomo oveja delante de sus trasquiladores enmudeci y no maldijo a nadie; angustiado y afligido, no se quej; fue clavado desnudo en una cruz para quitar el pecado del mundo -los tuyos, los mos, los de tu agresor- y con su ltimo hlito de vida rog: Padre, perdnalos porque no saben lo que hacen.

Jennifer, slo el perdn te librar del dolor de tu pasado. No pelees ms con l, sultalo y acepta a Jesucristo como tu Salvador y Seor! Entonces podrs vivir en paz, por siempre. Dios te bendiga!

(*) Economista, Magster en Comercio Internacional

 Fuente: El Deber