Domingo 29 de marzo 2026

El valor del ser humano



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Comnmente desde pequeos se nos ha enseado que nuestro valor como personas es relativo.

No valemos por lo que somos sino por lo que hacemos, logramos o tenemos, y esto ha tenido efectos devastadores que nos dejan una autoestima frgil y vulnerable ante toda experiencia negativa.

Esta realidad queda al descubierto en la tediosa frase que usualmente se escucha que hacen las personas adultas a los nios: Pedrito: qu vas a ser cuando seas grande?. Ese nio ya es una persona y ser siempre una persona. Esa pregunta encierra una confusin entre el ser y el hacer.

Es raro escuchar que se le pregunte al nio: Y t qu clase de persona quisieras ser cuando seas grande?; esa pregunta encierra una cabal comprensin de lo que es, basado en el ser; sin embargo, esto muchas veces resulta incomprensible.

Lo usual, lo comn y corriente, es verlo siempre desde lo externo, es decir se cree que la cosa es hacer, hacer, y hacer. Producir y producir, alcanzar metas, lograr ttulos acadmicos, escalada social, competir, progresar (confundiendo casi siempre de manera sesgadas nicamente en la famosa frase de prosperidad econmica y no en un progreso integral), estar en el podio o estar en la lista entre los cincos, diez o veinte primeros del mundo, top ten, etc.

Ahora bien, no estamos diciendo que todo eso sea malo, en un sentido, pero debemos aprender y entender tambin que el valor intrnseco de la persona como individuo no radica tanto en triunfar como en lograr. No tanto el xito como en el logro. De hecho hay cantidad de personas que han logrado mucho y nunca han saboreado el xito (ante los ojos de los seres humanos, obviamente).

Partiendo desde el mismo Jess que en su cruz logr la meta ms grande de la historia rodeado de un entorno de fracaso y abandono aparente. Pero Dios le exalt hasta lo sumo y le dio un Nombre que es sobre todo nombre.

Al conocer a Cristo experimentamos cambios en nuestra triste condicin humana y descubrimos que somos valorados nada ms y nada menos que por Dios.

En la vida hay muchos logros sin aplausos y muchos aplausos sin logros.

Las personas comnmente comparan y evalan a las dems en funcin a lo que hacen (como una competencia), porque creen que lo que hacen es lo que son.

En tal sentido, el conocimiento comn de las personas solo se basa en lo que ven, y resulta que lo que ven en los dems es solo lo que hace esa persona.

El xito no depende de la opinin de los dems, del reconocimiento pblico y status tampoco se mide bajo los estndares de la sociedad; no se basa en riqueza material ni en buenas acciones. El xito empieza con lo que tenemos dentro de nosotros. Se define por los estndares que Dios estableci para nuestra vida.

La felicidad no est en funcin a lo que hacemos, pues lo que hacemos no siempre lo haremos en el mismo nivel; por ejemplo, todas las personas envejeceremos por ende experimentaremos cambios naturales como la reduccin de determinadas capacidades en la medida que se produce el envejecimiento pero no por ello diremos que no valemos. Otro ejemplo, si una persona que tiene alguna destreza resulta que sufre un accidente que luego le impide u obstruye a que siga aplicando dicha destreza, no por ello diremos que dicha persona no tendr valor o no sirve.

Aquellas personas que tratan de verse bien para que los dems lo halaguen, en realidad tienen un verdadero problema, pues su vida se mueve en funcin a los dems. Lo correcto es verse de adentro hacia afuera, no a la inversa.

Cuando el ser humano empieza a verse de adentro hacia afuera producir verdadera felicidad.

La persona debe conocerse a s mismo, no en funcin a lo que hace sino a lo que es, saber para qu fue creado, cul es su propsito de vida en este mundo.

La felicidad, los logros, la satisfaccin, la autovaloracin, etc., est envuelto en el interior de cada ser humano, esto es, en la calidad de pensamientos que posee cada persona. Esa calidad de pensamientos se ver reflejada en sus actos cotidianos (en el da a da) no nica y exclusivamente en determinados eventos o acontecimientos especiales.