Lunes 30 de marzo 2026

El futuro del socialismo



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Dice un informe de El Pas de Madrid que la "revolucin cubana" depende ahora, de vida o muerte, de seguir recibiendo el petrleo de Venezuela. Maduro no puede admitir el fracaso del chavismo y llamar a elecciones porque, al hacerlo, estara decretando que la gestin de Fidel Castro fue un fraude.

Conforme se hace ms insostenible el rgimen de Maduro, se reducen los envos de petrleo a la isla. La semana pasada no eran 100.000 los barriles diarios que reciba el gobierno castrista (la mitad de los 200.000 prometidos por Hugo Chvez) sino solamente 40.000. Racionamiento de gasolina y una reduccin de 97% en las exportaciones de derivados del petrleo, dice la ONU.

Esta especie de chantaje ha costado hasta ahora, nada ms que en dos semanas, ms de 50 muertos en Venezuela. Lo que lleva a poner en un plato de la balanza el "prestigio" del socialismo cubano y en la otra la vida de los ciudadanos.

Sera casi absurdo proponer que, entonces, en vista de que la vida de muchos venezolanos depende de la provisin segura de petrleo para Cuba, se defina qu es lo ms importante: si la "revolucin" o la vida de la gente.

La OLADE (Organizacin Latinoamericana de Energa) podra proponer a la regin una especie de aporte voluntario para dotar a Cuba del petrleo que la isla necesita para seguir presumiendo que tiene una revolucin, a cambio de que Maduro deje de matar a los venezolanos. Oro negro a cambio de sangre venezolana.

La OEA podra dejar de emitir declaraciones y comenzar a pedir a los pases miembros que se comprometan a aportar con petrleo para que esta farsa se mantenga, pero con la condicin de que Maduro llame a elecciones y que los venezolanos tengan el gobierno que quieren, en lugar del adefesio sanguinario que tienen ahora.

Lindo final para una historia que comenz en Rusia hace cien aos. El socialismo es muy costoso para los pueblos. Encumbrar a lderes que luego se desenmascaran como simples ladrones y buscan iniciar, cada uno de ellos, una autocracia o unas monarquas hereditarias, como las de Corea del Norte o Cuba.

Al final, el poder resulta el peor enemigo de los pueblos. Quienes lo buscan quieren acabar con la libertad.

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