Sábado 28 de marzo 2026

Visionemos el futuro trabajando en el presente



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Existen frases comunes como: los nios son la esperanza del futuro o el futuro est en los jvenes. Si bien esto podra ser cierto, cabe preguntarnos: de qu futuro estamos hablando? o mejor dicho qu futuros es el que deseamos?.

Es muy usual escuchar en algunas personas adultas mayores lo siguiente: a estas alturas del partido, ya no me interesa cambiar mi carcter ni mis malos hbitos y menos an promover cambios, eso les corresponde a los jvenes, en ellos est la esperanza de mejorar este pas.

Actualmente, la juventud est bastante estimulada, motivada, entusiasmada y distrada con el boom de las redes sociales, el marketing digital, la idea de ser emprendedores, el posicionamiento de marca, etc.

Todo ello en s mismo no es malo. Este mundo necesita de emprendedores pero eso no implica perder el sentido comn y tampoco desmerecer la educacin (buscar una mejor instruccin con conocimientos de calidad).

La naturaleza egosta del ser humano existe y si a ello le sumamos ignorancia y codicia, los resultados pueden ser catastrficos y hasta fatales.

Si una persona egosta entiende mnimamente de que si trata a los dems como l desea ser tratado conseguir una mejor sociedad, por lo tanto, aquella bsqueda adecuada del inters particular promueve a su vez el bien comn; sin embargo, tal situacin no ocurrir, cuando esa persona egosta pierde el sentido comn y desprecia tanto la instruccin como aquel principio moral antes mencionado, pues movindose nicamente bajo la codicia, pensar que su estada temporal en este mundo consiste tan solamente en llenarse los bolsillos de dinero, y por consecuencia bajo la creencia de evitar ser un minusvlido laboral, vivir pensando en vender lo que sea y como sea al pblico con tal de obtener dinero sin importarle si durante ese andamiaje maltrata a sus semejantes.

Si todos acturamos de la misma manera resulta que esta persona a pesar del dinero acumulado ver que su sociedad es catica adems de peligrosa y no tardaremos entre todos juntos de lamentarnos y exclamar a viva voz: para conseguir mejores das son los nios y los jvenes la esperanza del futuro.

De esta manera a veces repetimos clichs sin razonarlos. Pensar que los nios o los jvenes son la esperanza del futuro no es la solucin a los problemas porque aquellos nios y jvenes son en realidad el reflejo de nosotros mismos y a su vez las futuras generaciones que llegarn sern tambin el reflejo de nuestros hijos y nietos, siendo todo ello una cadena continua por generaciones.

Por lo tanto, no podemos aplaudir las expectativas porque son inciertas y peor aun cuando ni siquiera nos interesamos por cmo se encuentran actualmente aquellos a quienes les estamos atribuyendo el futuro por el simple transcurrir del tiempo.

Imaginemos una sociedad que NO le interese instruirse, donde la conducta del ciudadano sea puro egosmo, codicia e ignorancia supina, es decir carezca de total consideracin hacia los dems (por ejemplo, que al ciudadano le de igual reventar cohetes a cualquier hora de la noche sin importarle si sus vecinos no logran descansar o estacione su vehculo en el lugar donde le plazca as sea que interrumpa la salida de otro coche que se encuentra debidamente estacionado).

Esbocemos en nuestra mente una sociedad que se encuentre acostumbrada a vivir de la subvencin a cambio de perder sus propias libertades individuales. Una sociedad que le encante la idea de vivir esperanzados en que surgirn (por cuestin del azar) grandes lderes mesinicos que solucionarn todos los problemas de su pas, promoviendo el agigantamiento del Estado, donde reine la corrupcin, la falta de calidad institucional y la incertidumbre jurdica, donde se destruya el aparato productivo y la institucionalidad, donde se restrinja en gran manera las exportaciones, donde se aniquile la inversin privada mediante la represin tributaria, el gasto pblico enorme, la multiplicacin del incentivo perverso a costa de formalismos burocrticos, etc.; donde no exista el inters en obtener educacin de calidad y menos an dotar de mejores condiciones de salud a la poblacin.

Imaginemos una sociedad donde la juventud sin tener ningn compromiso en proteger sus propias libertades individuales y sin encontrarse bien instruida anda buscando educar, informar y/o entretener a los dems por puro inters para que compren sus productos o servicios que estn a la venta a travs de plataformas virtuales denominadas hoy en da como redes sociales. Que aquella juventud piense que es muy emprendedora sin darse cuenta que en realidad solo se encuentra generando negocios pequeos y no empresa, los cuales en muchos de los casos son de corta o mediana duracin y todo esto no se debe a factores de esfuerzo o dedicacin sino al desconocimiento, al desinters y a la no valoracin de la libertad econmica derivando en la ausencia de condiciones necesarias como para realizar entre otras cosas, grandes emprendimientos productivos de mayor escala en un pas, donde se apueste por la tecnologa, el desarrollo (bien remunerado) de los talentos, las habilidades y la gran innovacin.

Con todo ello, para evitar identificarnos con aquella sociedad antes descrita, no lo lograremos aferrndonos a las esperanzas (sobre lo que pueda o no hacer a futuro nios y/o jvenes) sino ms bien es tarea de todos (adultos, adultos mayores, jvenes y nios) contribuir en el mejoramiento presente para obtener un futuro ms alentador dado que el tiempo no es el pasado (pues es tiempo vencido) tampoco es el futuro (ya que al ser algo incierto an no es real), por lo tanto, el tiempo es el presente. Es por eso que de la manera como utilicemos el tiempo determinar cuan productivas sern nuestras vidas.