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Como consejeros matrimoniales con mi esposa Jannet -Pastora tambin- cada vez que nos sentamos con una nueva pareja que viene en busca de ayuda ante una indeseada situacin, empezamos por decirle tres cosas: 1) Que nuestra funcin ser recibir informacin, procesarla y ofrecer propuestas de solucin bajo la gua del Espritu Santo; 2) Que para un buen diagnstico es preciso un sinceramiento total, aceptando cada uno los errores cometidos; y, 3) Que ellos tendrn la libertad de poner en prctica o no, lo aconsejado.
Entre los principales problemas que se presentan en los matrimonios llevndolos a una situacin de crisis estn la infidelidad, la provisin y el maltrato. Se ve que en la generalidad de los casos las parejas se casan con una gran ilusin, pensando cada uno en ser felices, pero -como dijo el sabio Salomn- lo mejor del negocio no es cmo ste empieza sino como va a terminar.
Casi todos comienzan bien: los novios hacen lo imposible para agradarse, dispuestos estn al sacrificio, pero cuntas veces -cuando las desilusiones y las adversidades se presentan- la Luna de Miel se convierte en Luna de Hiel y el apasionado beso del altar pasa a ser un recuerdo.
Atrs queda la fase del enamoramiento, de la conquista, donde nadie en su sano juicio ofrecera puetazos a su futura pareja, todo lo contrario, se ofrece hasta bajar la luna y las estrellas. No hay amenazas, el cuidado es excesivo y en vez del engao, hay sinceridad. Prima el deseo de estar unidos para construir un hermoso futuro y se da una sana pasin y un amor dispuesto a todo en beneficio del otro. Entonces ocurre que si las parejas no pierden ese primer amor su unin se fortalece con los aos, se consolida con los hijos y es un matrimonio feliz.
Pasa lo contrario cuando el amor se ve afectado por las diferencias y la falta de respeto por el pensamiento ajeno: se dan las peleas con agresiones fsicas y verbales provocando heridas y hasta el divorcio, un penoso estado que afectar no solo a los cnyuges sino que daar a los hijos.
Saba que con la economa pasa igual? Hay dos partes importantes para que un matrimonio, llamado pas, salga airoso haciendo que sus hijos -los ciudadanos- vivan felices: el gobierno y el mayor generador de empleo, el empresariado. Para que esta unin d los frutos esperados debe haber ante todo sinceridad, respeto, buen trato y el mutuo deseo de ayudarse para cumplir una visin compartida sin estropearse, menos divorciarse, para que los hijos no sufran y vivan bien
(*) Pastor de Jesucristo por voluntad de Dios
Facebook.com/Garyantoniorodriguezalvarez
Santa Cruz, 9 de agosto de 2017