Jueves 26 de marzo 2026

La locura del poder y tiempos de gataflorismo



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El amor, la locura, la muerte y el poder, son temas que la literatura nunca abandona pues responde a situaciones propias de la condicin humana. En el caso del poder, fueron los griegos quienes lo representaron como una forma de locura.

Bolivia se embarca nuevamente a contiendas electorales nacionales, donde ocho frmulas de distintas lneas polticas van en bsqueda de asegurarse el poder, entre ellos, se encuentra la candidatura del partido del anterior rgimen gubernamental, el cual dej huellas de haber constitucionalizado amaos para aferrase al poder durante catorce aos (por ejemplo: el art. 238 num. 3 de la Constitucin, el cual posibilita que un presidente en ejercicio pueda candidatear gobernando. Advirtase que dicho gobierno siempre estuvo en permanente campaa poltica mientras gobernaba, olvidando que toda candidatura oficialista goza de ventaja competitiva yendo en flagrante contraposicin al informe de la Comisin Interamericana de Derechos Humanos N 1/90, CIDH 1990b, que establece la importancia que toda competencia electoral se desarrolle con ausencia de coerciones directas o de ventajas indebidas y que las agrupaciones participen en condiciones equivalentes, adems que lo rganos electorales ofrezcan garantas de imparcialidad. Pese a todo ello, el anterior rgimen pisote todos esos postulados e hizo exactamente todo lo contrario), otro signo distintivo de dicho gobierno fue el estatismo atroz, el fraude, el abuso de poder y la vulneracin de derechos y garantas constitucionales por doquier.

Hasta el momento, ningn candidato propone de forma clara y precisa una necesaria reforma constitucional para desmantelar todos los amaos constitucionalizados que posee dicha Constitucin y tampoco se escucha mediante reforma constitucional, que se pretenda liberalizar la economa y acabar con el estatismo (agigantamiento del Estado en detrimento de las libertades individuales).

En los discursos polticos evidenciamos que se puso de moda el gataflorismo; por ejemplo, por un lado, de manera correcta y justa se cuestiona al anterior rgimen que instaur un gobierno dictatorial, el cual dur 14 aos, gracias a que gobernaba candidateando, permitindosele de esta manera mantenerse en el poder sin que jams tenga que renunciar a su cargo; sin embargo, vemos por otro lado, que existe una candidatura oficialista que aplica exactamente ese mismo postulado constitucional para candidatear gobernando mantenindose en el poder. Asimismo, tambin escuchamos que los candidatos afirman que las empresas pblicas deben mejorarse cuando en realidad ya se tiene por dems demostrado histricamente (incluso en el pasado reciente del anterior rgimen), que el Estado es un psimo administrador dado que provoca una absoluta competencia desleal, genera ms burocracia, ms corrupcin, mercantilismo de Estado y ms clientelismo. Todo eso, ya no es novedad.

Por lo tanto, es menester achicar el Estado porque no se puede seguir pagando cantidades elevadas por un sector pblico sobredimensionado, se debe reducir el nivel de coaccin del Estado, ampliar la base tributaria bajando significativamente las tasas impositivas, eliminando los privilegios y las exoneraciones tributarias, luchando eficazmente contra la evasin, simplificando sustancialmente los trmites administrativos no nicamente para el pago de impuestos sino promoviendo tal situacin para todo el aparataje estatal, entre otras medidas ms.

Aquella frase trillada que dice: locura es hacer lo mismo una y otra vez esperando obtener resultados diferentes (que se le atribuye frecuentemente a Einstein), an no terminamos de entenderla, comprenderla y aplicarla. Estamos viendo el desastre del anterior gobierno y se desea continuar avanzando bajo la misma plataforma que est sujeta a una constitucin econmica que urge ser reformada.

Muchos candidatos que aducen ser contrarios al anterior gobierno masista siguen con la idea de promover los Estados nieras cuando estos lo nico que causan es afectacin a las libertades individuales con intervencin estatal en la vida de las personas.

Todo esto, lamentablemente es consecuencia de la crisis del sistema poltico, de liderazgo y de extravi ideolgico (al extremo que hay muchos socialistas que no saben que lo son), en los que, aprovechando la crisis de liderazgo, pretenden liderar este proceso de restablecimiento de Estado constitucional de Derecho, creyndose por cuenta propia, como elegidos a detentar la figura de nico lder mesinico.

Hay muchos quienes inclusive usan la etiqueta de ser liberales porque esa palabra suena bien, proviene de libertad (a muchos gusta) pero en la prctica no ejercen como tal de manera coherente y sistemtica pues existen quienes reivindican ciertas libertades pero al poco tiempo van contra ellas slo pro fines utilitarios y de oportunismo circunstancial, incurriendo en una evidente hipocresa ideolgica o caen en fanatismo o idolatra hacia seres humanos que fungen de candidatos.

Por este motivo, el pueblo con sus instituciones cvicas y representativas, nunca debe renunciar al permanente ejercicio del CONTROL SOCIAL a polticos, autoridades pblicas y servidores pblicos, de la lnea poltica que sea, y debe estar siempre alerta a salir en defensa de sus libertades individuales.

Entindase el trmino "pueblo" como la suma de los individuos y ha sido la reivindicacin del liberalismo universal para contraponer el trmino pueblo como principio mayoritario absoluto.

De ah, por ejemplo, que WethePeople establecido en la Constitucin de los Estados Unidos utiliza ese trmino para dejar claro que no son los Estados los que tienen poder y autoridad, sino el individuo.

Bajo esta perspectiva, ms all de escuchar las promesas y planes de gobierno que pudieran ser expresadas con esplndida retrica y fluidez de conocimientos tcnicos que ilusione a mucha gente en sus debates, lastimosamente ante la falta de consistencia en el valor de la palabra empeada que han demostrado adolecer la clase poltica nacional, el beneficio de la deuda podra resultar un pequeo aliciente para el pueblo pero no por ello debe vivirse confiado; ms por el contrario, el pueblo dada la experiencia de empoderamiento y habindose ya manifestado mediante cabildos, ha dejado sentada su firme decisin de ya no ser vctima del engao y del abuso de poder, el cual fue demostr su vala con la resistencia civil frente a tales abusos, dejando en la historia un mensaje bastante claro y contundente para los futuros gobernantes, por cuanto esa idea arraigada en la servidumbre estatal (que no cuestionaba que el Estado haga lo que le d la gana), ya dej de ser tan as; y, por consecuencia no debe ser subestimado y aquel de llegue a ser el prximo gobierno deber desistir de cualquier nimo o deseo de seguir maltratndolo por pura locura de poder y del mismo modo, el pueblo tampoco debe olvidar que la soberana realmente reside en ella misma, mxime si todo ese despertar tuvo un alto costo de sacrificio, vidas humanas, dolor y penurias.