Viernes 06 de febrero 2026

La odisea del mercenario



139 vistas

Imitando una Blitzkrieg o guerra relmpago, que a Hitler le tom apenas tres das para invadir Polonia en septiembre de 1939, aadiendo Blgica, Noruega, Dinamarca, Luxemburgo y los Pases Bajos en 1940, Vladimir Putin invadi Ucrania y, despus de estar en las puertas de su capital Kiev, desde hace un ao y cuatro meses, ahora se encuentra defendiendo Mosc.

Tal hecho, en el lenguaje militar, solamente puede ser aplicado a uno de los ms elementales principios de la guerra, cual es el de contar con la mstica y devocin de sus soldados para emprender dicha tarea. Estas virtudes, raras veces son demostradas por un ejrcito invasor y s, son caractersticas de los ejrcitos que defienden su pas, su heredad, su religin y sus costumbres. Por el contrario, el strapa orquest su ominosa tarea contratando un ejrcito de mercenarios, cuyo nico objetivo era el de participar en la contienda a cambio de recompensa financiera o material.

Bajo esa ptica, la invasin fue minando las arcas de la economa rusa y la moral de una juventud que se resiste heroicamente a marchar a ese estpido holocausto. Por su parte, el jefe del grupo de mercenarios Wagner, Yevgueni Prigozhin, luego de tomar bajo su control la surea ciudad rusa de Rostov, amenaz con marchar a Mosc, en una rebelin armada que el lder de Rusia, Vladmir Putin, calific de traicin y que, asegur, sera sofocada para evitar una nueva guerra civil.

Curiosamente, y contrariando las afirmaciones de Putin, el citado empresario de la muerte, que ya haba sido acusado por la Fiscala General de Rusia de organizar una rebelin armada, delito que pudo suponerle hasta 20 aos de crcel, anunci su sorpresivo retiro de las zonas militares tomadas, como el Estado Mayor y el aerdromo, dejando a su paso al menos 20 muertos en el ataque a helicpteros y aviones del ejrcito ruso en su avance hacia Mosc. Poco antes de llegar a esa ciudad, orden el repliegue, aduciendo evitar un derramamiento de sangre que, en boca de un sicario, es ms falso que cojera de perro. Aunque medie la aclamacin de la ciudadana, la amnista para sus sicarios o su exilio en Bielorrusia bajo la proteccin del presidente de ese pas, Lukashenko, personaje que habra oficiado de celestino y amable componedor del conflicto.

Como colofn de esta demencial aventura, el mundo entero slo obtendr la cruel moraleja que demostr la enorme peligrosidad de ser gobernados por psicpatas populistas como Putin, que slo pueden contar con el beneplcito y el apoyo de dspotas que se adelantaron muy pronto en ofrecerle su apoyo, como es el caso del inmaduro venezolano, del cubano, del dominicano, del brasileo y dems znganos que libran una frrea batalla contra el imperio de la razn y de la democracia. Adems, este episodio sirvi para hacer honor a esa famosa comparacin que se hace cuando algo muestra signos de putrefaccin, que dice: esto est ms envenenado que opositor a Putin, haciendo alusin a los cientos que se opusieron a l y pagaron con la vida su atrevimiento, al ser envenenados como a bestias salvajes.

Sin el nimo de pecar de clarividentes, convendremos que el destino de Prigozhin, socio y amigo del dspota, hoy en retirada, no merece ni una sola vida de los miles que tronch en Ucrania por encargo y pago del psicpata circunstancial ruso y, por tanto, la suya, aunque se halle refugiado en Bielorrusia o la Santa Sede, pues ya no vale ni el raticida que le enven, y su deceso simbolizar la Odisea del Mercenario.