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Presagiando una invasin venezolana a la Guayana Esequiba, al fragor de ese mpetu que suele caracterizar a los tiranos cuando la impopularidad ha socavado sus bases polticas, hace varios aos advertimos sobre la eventualidad de este peligro, basndonos en la necesidad perentoria del castrochavismo de revertir esa creciente prdida de aceptacin y, como un factor aglutinante que despierte los sentimientos nacionalistas de su pueblo. Para lograr dicho objetivo, qu mejor estrategia que valerse del centenario reclamo venezolano sobre los territorios del Esequibo, cuya solucin pacfica durmi el sueo de los justos en algn cajn de la secretara general de las Naciones Unidas, de donde fue llevado hace unos das, por la emergencia citada, a la Corte Internacional de Justicia de la Haya.
Aceptando esta teora como factible; a la fecha, el teatro de operaciones ha variado diametralmente ya que, a las razones polticas que lo impulsan, se suman los intereses de orden econmico, como las del reciente descubrimiento de unas enormes reservas de petrleo, quizs mayores a las actuales de Venezuela, donde han puesto el ojo los cubanos, al haberse reducido notablemente el obsequio de 113.000 barriles da, que graciosamente el mico-mandante Chvez les donaba.
Como dichos dineros provenan de un bolsillo de libre disponibilidad y casi en su totalidad iban destinados al culto de la personalidad del orate, casi nunca ingresaron con asientos contables fciles de detectar. De ah que los crditos se confundieron con donativos y viceversa. La empresa venezolana del petrleo (PDVSA), la gallina de los huevos de oro, fue convertida en el pato de la boda, para subvenir semejante derroche de fondos, ya que, a finales de 1998, cuando empez este festn produca 3.200.000 barriles de petrleo por da y hoy, gracias a la misma frmula del Socialismo del Siglo XXI que los bolivianos aplicamos en varias empresas estatales, segn la OPEP produce slo 690.000 barriles diarios.
Entretanto, en momentos de redactar la presente entrega, Nicols Maduro ha convocado a los venezolanos a un referndum con cinco preguntas que, sin el temor a equivocacin, sern absueltas afirmativamente, de forma de dar al tirano el suficiente apoyo para lanzar una aventura similar a la putinesca en Ucrania.
La amenaza de un conflicto armado est latente y sern los mandos militares venezolanos los que tengan la ltima palabra. La oficialidad y parte de la tropa estn altamente politizadas a favor del castrochavismo, cuya intervencin se materializa mediante una suerte de comisarios polticos, que visitan sorpresiva y peridicamente las guarniciones, ungidos con ms autoridad que los propios comandantes de unidad. Sin embargo, ellos son conscientes de no haber escuchado el silbido de una bala desde hace ms de un siglo, cosa que no se da con ejrcitos como el colombiano, que combate a diario desde hace ms de seis dcadas y menos, por supuesto, con los bucaneros britnicos, que defienden a sangre y fuego sus pertenencias de ultramar, como lo demostraron en la triste experiencia argentina de las Islas Malvinas. De ah que cabe advertir a Maduro, con esa clebre sentencia cristiana que reza: Vade Retro Nicols!