Domingo 29 de marzo 2026

Su partida no fue en vano...



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Muchas veces escrib sobre la muerte llamando la atencin sobre lo inevitable que resulta para todo ser humano, pero nunca con el sentimiento que me embarga hoy. Las dos ltimas semanas resultaron muy duras para m y no exagero cuando digo que muchas prioridades han cambiado en mi vida por ello.

Recuerdo que nicamente cuando mi esposa Jannet padeci una pancreatitis aguda hace o­nce aos -de la cual solo la misericordia de Dios pudo salvarla- sufr igual. Enfrentado entonces a la posibilidad de perderla, clam al Seor para que la sanara, prometindole amarla ms -un poquito ms cada da por el resto de mi vida-y el Creador me concedi mi deseo. Pero, esta vez el desenlace con otra persona muy querida para m -la Sra. Roxana Medina Mndez- no fue as: parti de este mundo luego de sobrellevar serenamente por 19 aos una dolencia heptica, fortalecida solo por la gracia de Dios y la buena voluntad de un mdico amigo.

La conoc hace casi 30 aos y de ella puedo narrar muchas cosas buenas, principalmente que era optimista y que fcilmente se ganaba el cario de todos. No fue una estrella rutilante del espectculo, tampoco una figura poltica o una persona pblica que destacara por algo extraordinario. Su gran mrito -como el de muchas bolivianas- fue el ser una annima y abnegada madre -testigo fui de su sacrificio- y una esposa ejemplar que dio todo de s por sus hijos y su prjimo. 

Ms all del dolor de su partida, quedan las satisfacciones y los buenos recuerdos de los casi 73 aos que deba cumplir en agosto pero principalmente el consuelo de saber que habiendo rendido su vida a Jess, vive hoy con Dios.
Es cierto que en los ltimos das de mi madre poltica -mi suegris querida, como le sola llamar- la familia pele una dursima batalla por su vida, y solo se resign a dejarla partir cuando dijera: Dios me est llamadovoy a descansar. Ella saba que iba a un mejor lugar,donde hay luz, donde hay paz, donde no hay lugar para el llanto, la enfermedad y la muerte. Saba que iba a ir a la morada eterna de Dios.

El sabio Salomn dijo que mejor era el da del luto que el da del festejo, y es as. Las prdicas durante el velorio sirvieron para revalorizar la vida, la familia, los amigos y la fe. Muchos la lloramos, querida suegris, pero su partida no fue en vano ni lo ser! Cuando viniste al mundo llegaste llorando y la gente a tu alrededor sonrea; vive tu vida de tal forma que cuando partas lo hagas sonriendo y la gente a tu alrededor quede llorando.
(*) Economista, Magster en Comercio Internacional
Facebook.com/GaryAntonioRodriguez

Santa Cruz, 26 de junio de 2013