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Ante la dramtica, como apocalptica serie de sucesos e imgenes que, en esta ltima temporada, nos ha tocado vivir a los bolivianos, una de las ms inhumanas y brutales fue la de la presidenta de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos de Bolivia, Amparo Carvajal quien, pese a su avanzada edad, yaca tendida sobre una de las aceras de la cntrica avenida 6 de Agosto, realizando una vigilia de protesta, ante la ignominiosa toma de la institucin que ella preside.
Un da antes, o sea el viernes 2 de mayo, un grupo de activistas desadaptados, aduciendo haber sido vctimas de una estafa, ingresaron a la sede de esas oficinas, donde comenzaron con la ignominiosa toma, soldando las puertas de entrada del edificio y cambiando las chapas de las puertas internas, a vista y paciencia de la polica que, en lugar de proceder a desalojar y detener a los malhechores, se dio a la tarea de dispersar y apartar a la gente que transitaba por las inmediaciones.
Con ese coraje, digno de valerosas mujeres, como las Heronas de la Coronilla, que protagonizaron la guerra de nuestra independencia, la disposicin de Doa Amparo Carvajal merece toda nuestra consideracin, apoyo y respeto, en su lucha por la democracia, frente a la excesiva, como innecesaria violencia ejercida en su contra, donde sola, jams podra hacer frente a estos alevosos avasalladores.
A tiempo de redactar esta entrega supimos que, fiel a su palabra, Doa Amparo se hizo presente este lunes 5, en sus oficinas de DDHH empero, su ingreso fue infructuoso, ya que como sealamos lneas arriba, las puertas fueron soldadas. Lo risible en todo este drama es que, simultneamente a la accin de la presidenta de los DDHH, los asaltantes, en conferencia de prensa, manipulando artculos de los estatutos de la institucin, ms parece que abogaban por la supuesta propiedad fsica del bien inmueble que, de la misin, el rol, y los objetivos de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos de Bolivia.
En una entrega anterior, refirindonos al arte de gobernar en medio del cinismo, mencionamos la asombrosa habilidad de encubrir un escndalo con otro igual o mayor que el cometido. Nos referimos especficamente a la reciente captura, en una lnea area, de dos estibadores y posible aprehensin de dos canes, por ser culpables de no evitar el gigantesco envo de una carga de droga hacia Espaa. En el caso que nos ocupa, constituira una perversidad el tratar de destituir a la presidenta de Derechos Humanos, por no tener al da el Folio Real de Derechos Reales, donde conste que la casa, donde funcionan sus oficinas, no pertenece a dicha organizacin. De ser as, Dios nos pesque confesados!
Finalmente, echando mano a un bello poema del poeta italiano Trilussa concluimos: La Verdad cay al fondo de un pozo/ Suplicando por ayuda, dijo estar con el agua hasta el cuello/ Una multitud fue a su rescate, con cuerdas y escaleras/ un miembro del clero exclam: antes de sacarla, es importante vestirla primero/ As desnuda como est, sera una vergenza/ Entonces, todos dieron algo/ Yo como sacerdote, doy mi boina Quin sigue?/ Me gusta mucho la sugerencia, dijo un ministro: yo dono mi Librea de Ministro/ Y as sucedi, todos dieron algo, unos menos, y otros ms/ Pronto el pozo se llen/ Un vestido blanco de novia, una corbata roja socialista, una gorra militar, un frac de aristcrata/ Despus de media hora, la verdad subi la escalera y exclam alegre: Me han vestido tan ricamente, que ya nadie podr reconocerme!. Algo parecido viene sucediendo en nuestra Bolivia, con los Desechos Humanos.