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Tanta pertinacia se aplica que se est volviendo rutina el propsito deliberado para hacer un pas desgraciado, (no es exageracin) porque desde hace tiempo la sociedad est humillada, siente bronca pero aguanta, presiente que vienen das peores y que no puede hacer nada. Un cmulo de realidades amargas cuajando en la desilusin. Es una dicha perdida, siente vergenza de la gobernanza que tiene, vive consciente que la riqueza que prdigamente le entreg la naturaleza se desperdicia.
A pesar de su indulgencia se le acab la paciencia, le han dado tanto escarmiento, no en cosa de horas o das, ha sido permanente y por aos. La realidad que se vive al presente no es como el mandatario lo dice, los ministros y parlamentarios, aunque sean vehementes, son carentes de veracidad. Dicen encendidos discursos, no se sabe si son creencia propia o son de mal oficio; intentan cambiar las certezas, como si fuera asunto de repeticin. Manipulan las palabras, pretenden sugestionar la visin del maana con clara intencin mendaz.
La prensa publica miles de palabras diciendo de lo que se trata, unas con tonos de queja y protesta, y otras procuran contagiar esperanza. Si algn entusiasmo provocan pronto se difumina al escuchar las mentiras urdidas y la pos verdad; la esperanza se aniquila, solamente queda alguna ilusin mortecina: el impulso que obliga a cumplir la obligacin de vivir, viviendo, con la impotencia de saber que nada ms se puede hacer; sobrellevar, arrastrando incertidumbres porque hoy fue desesperante, pero menos que maana.
Leer el peridico, mirar la televisin, escuchar la radio, no hay buenas noticias, la moral esta disipada, menudean acusaciones y desmentidos en una de nunca acabar. Son especialistas en desordenar la verdad y generar desinformacin. No se trata de sentir derrota, no, es la impotencia de no poder cambiar los hechos y hacer mejor dibujo para el futuro; intentas pero gana la prepotencia, puedes ser detenido y preso, el "establishment" esta arteramente organizado para proceder pronto; miles de voces estn acalladas, reprimidas.
De pronto, brota la idea de pensar diferente (favoreciendo al poder) una alucinacin, un soplo como un hechizo para sentir entusiasmo y empatizar con el gobierno, comprender que el entorno y el contexto no le son propicios, y hacer el intento de no ser oposicin. Comprender la enfermedad. Para tranquilizar la conciencia se supone que en el corto plazo habr dlares suficientes para responder a los requerimientos normales del pas, se resolver el dficit comercial, se exportar volmenes importantes de hierro y de litio y se reordenar la institucionalidad, acabando con el manoseo del rgano judicial.
Sin embargo, a despecho del propsito, justo cuando empezaba el afecto, sale al paso el formato cultural de un comportamiento melindrero, el discurso retorcido modificado a conveniencia, falseando contenidos, irritando la lgica y el sentido comn, ratificando que el cinismo destruye el nimo sereno y el firme deseo de alinearse en favor del poder, tiene malas costumbres, entre ellas salir a desmentir mintiendo, deformando realidades visibles, demostrando su reaccin automtica de fementida arrogancia, reiterada tantas veces que sus autores no podrn ser de otra manera, con el peligro de contagiar tal patrimonio como parte del "proceso de cambio". Construyen una sociedad de estirpe mediocre, aunque estn convencidos que merecen distinciones por su excelencia.
Uno es el problema en s y otro la gente a cargo, dejando la sensacin de que antes que resolver el problema se debe cambiar el pensamiento, y que luego se har ms fcil gestionar la solucin, como cuando el mdico es inepto para curar la enfermedad y sanar al enfermo, puede cambiar de medicamento, es otra oportuna opcin porque el enfermo est ponindose grave!
*Periodista